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Jugador de primer nivel

 

Por Maribel Zavala y José Tepezano
Fotografía: Óscar Agis Quezada

 


 

Igual que como en la cancha, un jugador de futbol se tiene que preparar arduamente en  mente y cuerpo antes de cada partido; la empresa mexicana Cerrey ha experimentado una preparación de alto nivel que les permitió “jugar la final del mundial” y ahora los lleva a extender la firma hacia tierras árabes.

 

 

 

A finales del año pasado, Cerrey envió a la petroquímica Sadara Chemical Company, en Arabia Saudita, los primeros dos generadores de energía -de seis- que fabricó en su planta de Monterrey como parte del contrato por 148 millones de dólares que ganó junto con uno de sus dos socios, Alstom Power, en el país. El otro es Mitsubishi.

 

 

 

El proyecto incluyó el diseño, la fabricación, el envío, instalación y mantenimiento de estos seis “monstruos” (llamados así por algunos debido a sus dimensiones) que serán parte de los procesos para  la refinería de Ras Tanurah en el complejo de Sadara, la planta petroquímica más grande en el mundo.

 

 

 

Es por eso que un orgulloso Carlos Hank González, director general de Grupo Financiero Interacciones y Grupo Hermes, comparte con Petróleo&Energía este megaproyecto que significó una inversión total de 20 mil millones de dólares por parte de Dow Chemical Co. y Saudi Arabian Oil Co., y generará hasta 3 millones de toneladas métricas de productos químicos al año.

 

 

 

“Nos sentimos ahora sí, como decimos en el deporte o en el futbol: ‘nos la creímos’; es complicado sin duda, son otras arenas, otros tamaños. Compite uno contra Corea, contra los  italianos, japoneses; una competencia verdaderamente agresiva, pero ahora la hemos ganado, orgullosamente con ingeniería y mano de obra 100 por ciento mexicana”, agrega.

 

Hasta el cierre de esta edición Cerrey, el brazo energético de Grupo Hermes, ya había embarcado los dos primeros generadores desde el puerto de Altamira, a donde enviaron todas sus partes desde su planta de Monterrey, para ser armados y luego enviarlos por mar hacia Sadara, que en árabe significa ‘el pionero’.

 

Los otros cuatro generadores está previsto que se embarquen para el mes de mayo y los últimos dos a finales de año????XXXX.

 

“Como mexicanos debemos sentirnos capaces y saber que somos capaces de salir a jugar a otras canchas internacionales. Es precisamente lo que hemos hecho en Cerrey, el saber que tenemos la capacidad, que tenemos la ingeniería, la mano de obra, la capacidad de competirle al mundo”, asegura Hank González.

 

“Nosotros tenemos muy claro nuestro compromiso como empresarios mexicanos de aportar nuestro granito de arena, que nuestro México sea un México competitivo; un México que retome y tome su lugar que le toca en el mundo, y nuestro brazo internacional en este caso es Cerrey”, dice Hank González.

 

Sin dudarlo, el Director General de Grupo Hermes, narra que se trató de un proyecto que los entusiasmó mucho desde el principio, ya que fue un gran reto porque incluía desde desarrollar la ingeniería de los generadores; el diseño, la fabricación, el ensamble y armado de las piezas y el envío. Así como cumplir con los plazos de entrega.

 

“Son los equipos ensamblados más grandes que se han exportado de México y en lugar de hacer la construcción en sitio, la hicimos en nuestra planta de Altamira, pues por las  dimensiones de los equipos en ciertos países de Medio Oriente y en Asia, prefieren tener los equipos ya ensamblados, sin limitantes en las vías terrestres para transportarlos. Les ahorra tiempo, costo y la calidad del producto está asegurada”, asegura en entrevista por separado a P&E, Ramón Torres de la Garza, director de Hermes Energía.

 

 

 

 

 

Traspasando las fronteras

 

Es por esto que para nosotros fue un gran cambio, “un cambio de mucha trascendencia. Ya llevamos más de 10 proyectos vendidos en Arabia. En este último complejo se invitaron a las mejores empresas de todo el mundo. Ahora, hay mano de obra mexicana funcionando en Arabia y generando energía allá”, agrega Hank González.

 

Y es que tantos años de estar vendiendo generadores a los árabes, en Cerrey decidieron establecer una oficina de servicio en la ciudad de Al-Khobar, al este de la península arábiga, la cual empezará a funcionar en breve.
“Este contrato incluye el servicio de postventa. Uno de los compromisos que tomamos fue

 

abrir una empresa allá de servicios que ya está formada; fue un trámite muy largo con requisitos muy estrictos, lo que dio paso a Cerrey Saudi Arabia, una filial de Cerrey México”, dice Torres.

 

Para lograrlo y entenderlo mejor, en Cerrey se dieron a la tarea de recurrir al Tec de Monterrey para poder conocer más de la cultura árabe. Porque ellos saben hacer negocios de una manera diferente a nosotros. Además de “cómo se toman los compromisos, qué significan estos compromisos que se pudieran tomar de manera diferente allá que acá. Fue como aprendimos en la universidad del día a día”.

 

Aprendizaje que comenzó en el año de 1994 cuando Cerrey vendió su primer generador de vapor a la refinería de Ras Tanurah, hecho que recuerda Torres de la Garza, quien también lleva 35 años trabajando en la empresa mexicana.

 

El cumplimiento de todas las especificaciones en aquella ocasión les abrió las puertas para

 

seguir vendiendo su especialidad: los generadores a vapor. “Desde entonces hemos tenido  proyectos en construcción. Terminamos de entregar uno y prácticamente estamos tomando un nuevo contrato. Hoy en día ya tenemos más de 20 generadores instalados en Arabia Saudita”, dice Torres.

 


Cadenas de éxito

 

Cerrey, “una empresa de bajo perfil con los medios y alto perfil con los clientes”, dice Torres de la Garza, no es una improvisada en el tema energético nacional. “Cerrey ya había exportado a Norteamérica, Estados Unidos, Canadá, que es la tradición de México de enfocar mucho hacia allá las exportaciones. También vendimos a países de América Latina y El Caribe.

 

“Ya nos conocían y nos habíamos hecho de buen nombre, y fue cuando nos invitan a cotizar en ese proyecto para esa ampliación de Ras Tanurah; fue a través de una empresa estadounidense que se llama Kellog, en su filial de Houston, para el proyecto de Arabia Saudita”, recuerda Torres.

 

Esta historia de éxitos con el gran mercado árabe no fue tarea fácil. En México, concretamente desde Monterrey, tuvieron que invertirle en serio a su Centro de Tecnología, el cual desde hace seis años se dedica únicamente a mejorar la tecnología. En él, sus 35 ingenieros especializados se dedican a perfeccionar los procesos y funcionamiento de los  generadores a vapor.
Porque como afirma Torres, “una de las filosofías que creemos es que Cerrey ha sido exitosa, y competir en los mercados internacionales es porque hace tiempo tomamos la decisión comercial de concentrarnos en nuestro negocio. Nuestra especialidad son los generadores de vapor, sus partes y componentes, y el servicio de postventa. Pensamos que el mercado mundial tiene suficiente tamaño para que nosotros alcancemos nuestros objetivos de crecimiento”.

 

De hecho, la empresa ha registrado un crecimiento de 35 a 40 por ciento en los últimos 10 años, refiere. Sin embargo, también han probado las mieles del éxito en otros productos diferentes; como lo fue uno que desarrollaron con la Cervecería Modelo: “un equipo para producir electricidad, utilizando el bagazo de la malta que para ellos era un desperdicio”, dice Hank González.

 

“Tenemos la patente en registro. Pusimos en operación el primer proyecto comercial en México; el primero en el mundo, que usa el bagazo de la malta como combustible para ser quemadas en los generadores”, asegura por su parte Torres de la Garza.

 

En Canadá, Cerrey tiene tres proyectos funcionando: dos con Hydro Quebec, a la que le ayudaron a usar la corteza de los árboles como combustible en los generadores a vapor. Y otro con la compañía Tempec, que produce celulosa y papel. “Así es nuestra filosofía, no tenemos productos diferentes a los generadores de vapor”, acepta el Director de Hermes Energía.

 

“Nuestras unidades de negocios así están definidas: de equipo original, donde están los generadores industriales convencionales y recuperadores de calor para las plantas de ciclo combinado, y tenemos lo que es la postventa.

 

“Y es que habilitar, modernizar y repotenciar ha sido un mercado creciente a nivel mundial. Es más barato reinstalar un MW que instalar un MW nuevo; muchas de las plantas antiguas se repotencian. Son plantas que tienen 30 o 40 años con las nuevas regulaciones de emisiones, aunado a las nuevas aleaciones de acero y a los nuevos criterios de ingeniería, pues eso hace que las unidades se modernizan y se repotencian porque nosotros garantizamos mayor capacidad que la que tenían originalmente cuando se compraron”, afirma Torres de la Garza.

 

 

 

Acierto energético

 

Los directivos de Grupo Hermes tienen claro la importancia de seguir invirtiendo en energía; aunque también han participado en proyectos de infraestructura nacional como carreteras, presas, hospitales y museos;  “teníamos el interés de poder aportar a la infraestructura energética de nuestro país”, dice Hank González sin titubear.

 

 

 

Cerrey cumplió 52 años de existencia, pero fue en 1976 cuando decidieron comprarla. “En aquel momento era una empresa mucho más chiquita. En esas épocas, me platica mi papá, ni siquiera pensábamos en poder competir a nivel mundial. Era un México sin mayores expectativas para competir a nivel internacional. Nos fuimos adaptando y evolucionamos junto con nuestro país de esa manera”, agrega.

 

Hace 37 años, Cerrey sólo fabricaba acero y herramientas -recuerda Torres de la Garza- y

 

se presentó esta oportunidad que pareció interesante. El sector eléctrico venía creciendo de manera importante.

 

“La capacidad instalada de México en ese entonces andaba como en los 20 mil MW y creció a los casi 50 mil MW actuales. Era un sector dinámico de alto crecimiento, infraestructura importante para apoyar el crecimiento de México, y el crecimiento en la demanda venía muy por encima del crecimiento económico del país; era un sector muy interesante de participar y eso fue uno de los criterios”, cuenta Torres.

 

Pero, ¿cómo explicar esta evolución en energía a las nuevas generaciones? Sobre todo cuando en la familia Hank es una tradición continuar con el legado empresarial.

 

Es conocido que el Director del Grupo Hermes pertenece a una de las familias políticas más trascendentales del país que después decidió probar las mieles de los negocios. Primero con su padre, el ingeniero Carlos Hank Rohn, presidente de Grupo Hermes.

 

Hank González lo resolvió de una manera un poco fácil con sus hijos. Bueno, “el primero -de 12 años- sí lo captó muy bien; tal vez va a ser ingeniero, ya le dije a mi papá que va pa’llá…”, dice entre risas.

 

Aunque al menor de 10 años tuvo que explicarle un poco más. “Le dije, tú todo el día te gusta hacer tus tareas, tus trabajos en tu computadora, en el iPad. Si no existiera la electricidad, no podrías prender tu iPad. Si no existiera lo que genera la electricidad, no podría llegar hasta tu casa. Le dije eso porque si le hubiera dicho que sin electricidad no podría prender la luz de su cuarto, a lo mejor ni le importa”, afirma Hank González.

 

“La necesidad de tener energía eléctrica en el mundo hoy y cada vez más se vuelve algo imprescindible. Es una oportunidad muy importante para nosotros, como país, como México, como Hermes, como Cerrey el poder ser partícipe de este desarrollo a nivel mundial. Tenemos mucho por hacer; es un insumo que será necesario para el resto de nuestros días”, concluye el Directivo.