25 años para que PEMEX pueda pagar su deuda

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La deuda de Pemex, de corto y largo plazo, asciende a 105 mil millones de pesos (2 billones de pesos), y ha ido reduciendo alrededor de 4 mil millones de dólares en los dos últimos años, por medio de las aportaciones que el Gobierno autoriza, vía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. (SHCP). 

Texto:Ramsés Pech – Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos

La siguiente gráfica registra el comportamiento de la deuda en las últimas 2 décadas:

Pemex ha sido y continúa siendo la Caja Chica de las administraciones, debido a que el uso (irracional) del endeudamiento ha sido para programar un mayor gasto del país, y la empresa es la de mayor aportación entre derechos, impuestos y todo lo que el gobierno puede recaudar de ella. 

En la gráfica anterior podemos observar el incremento de la deuda de Pemex hasta el 2020, y cómo paralelamente al gasto de la nación ha cambiado con las aportaciones realizadas a la empresa por parte de la SHCP, a partir de 2021.

La empresa mexicana tiene periodos de vencimiento en su deuda, lo cual ha incrementado los costos financieros, debido a que tiene que negociar cada vez que vence el plazo. El problema e incertidumbre de cada año reside en buscar que el mercado tome la deuda por mecanismos financieros, pero otorgando tasas por arriba del mercado, con el objetivo de tener dinero para hacer frente a los vencimientos. Estresando a las finanzas de la empresa, al tener que pagar más por intereses a los periodos de vencimiento.

En 2022, Pemex se consolidó entre las empresas del estado que continúan generando renta petrolera para el financiamiento del desarrollo de nuestro país. Durante el tercer trimestre había aportado alrededor de 677 mil millones de pesos, pudiendo cerrar casi a 1 billón de pesos. Esto significa que aporta entre 16 y 18% del total del ingreso que el país programó durante el tal año. 

Conclusión:

En el caso de mantener la tendencia de aportaciones del gobierno, la deuda de Pemex podría reducirse en un promedio de 25 años, aportando al capital de la deuda y  amortiguando los costos financieros, es decir, el pago de intereses. 

Tal escenario sería ideal si las tasas de interés en los mercados financieros fueran las contratadas hasta antes del 2019, pero ahora, en el 2023, podremos encontrar tasas que podrían estar por arriba de dos dígitos. Recordemos que la deuda está, una parte en pesos y otra en dólares. 

Esto podría pasar a ser deuda pública y aportar una mayor cantidad, como sucedió en 2015 con las jubilaciones de los trabajadores, quienes al firmar el nuevo contrato colectivo pasaron a ser parte del gasto del gobierno, y no sale de sus ganancias deducir por este concepto.

Adicionalmente, reducir el DUC (Derecho de utilidad compartida) ayudaría al estrés financiero. Hacerlo significa menor ingreso a la nación, y podría ampliar, en mayor proporción el déficit del presupuesto, pero es un riesgo que valdría la pena tomar. En 2018 era del 65%, y para el 2022 bajó al 40%, y de acuerdo con la SHCP se pretende que permanezca en este último valor hasta el 2024. Mi recomendación:  bajar el DUC hasta un 30% para ayudar a saldar los intereses que debe pagar la empresa por conceptos de vencimientos de la deuda colocada.

El IEPS es un impuesto a los combustibles que no es deducible, y se ingresa de forma directa para el gasto corriente federal y de los estados. A partir de 2015, representa alrededor de 220 a 250 mil millones de pesos anuales en promedio. Este impuesto podría ser usado para amortiguar la deuda de Pemex, y no para el gasto corriente. El poder legislativo debería hacer las adecuaciones correspondientes para aprovecharlo de mejor manera.

Pemex ha estado subjerciendo el presupuesto los últimos cinco años, es decir, del monto total aprobado, ha quedado corto el gastar este dinero que hace la SHCP, a donde está destinado, porque no es utilizado para pagar deuda. 

La empresa del estado  tiene valores positivos en su balance operativo a nivel rendimiento neto, pero al colocar la deuda financiera, costos financieros, y el pago de todo los impuestos, deja a la petrolera mexicana con altas incertidumbres. Recordemos que los dineros que amortizan los financieros están en la certeza que da la empresa sobre los recursos en el subsuelo, es decir, cuántas reservas probables, posibles y reales de extracción hay de hidrocarburos en superficie. 

Hoy, que Pemex está incrementando, la producción por arriba de 1.8 millones de barriles diarios, surge la pregunta, ¿podrá mantener e incrementar con el mismo presupuesto, y conservar a flote su porcentaje de mercado en la venta de hidrocarburos de exportación en el mundo, y petrolíferos en el mercado interno, ligado a proporcionar un mayor presupuesto para cumplir con las metas ambientales, sino tiene libertad financiera?

Propuesta: 

Bajar el DUC al 30%, y los impuestos que paga la empresa, para hacer frente a los costos financieros. La SHCP pueda tomar del IEPS una parte, y en con el dinero subejercido del presupuesto, etiquetarlo para pagar deuda. 

Establecer que la deuda de Pemex pase a ser de la nación, y etiquetar anualmente un dinero para amortizar a CAPITAL. Esto último significa sacrificar ciertos programas sociales o económicos, pero dejaría de estresar a la empresa, y el poder invertir en nueva infraestructuras o mejor las actuales, para hacer crecer el negocio. Debido a que en el corto a mediano plazo, no visualizamos a México sin continuar dependiendo de los hidrocarburos.

Pemex ha sido usada para completar el gasto del país, ahora necesita que recuperemos el pagar la deuda que contrajo para la nación, debido a que al final será una deuda soberana y nunca bajará.

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