Acelerando lo digital para construir mejores industrias después de la crisis del COVID-19

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Por Jean-Pascal Tricoire, CEO de Schneider Electric

La crisis del COVID-19 transformará la industria. Las nuevas circunstancias han reforzado la importancia de la agilidad, la eficiencia y la resiliencia. Nuestras industrias están necesitando ahorrar costos, al mismo tiempo que necesitan desarrollar con mayor capacidad y solidez. Para lograr ambas, hay una solución: la digitalización, pero esto no es nuevo para la industria. La transformación digital estaba en movimiento mucho antes de que la pandemia nos impactara.

Durante la crisis, aquellos que estuvieron completamente conectados tuvieron una ventaja significativa, mientras que aquellos que no, hoy están tratando de ponerse al día. La crisis del COVID-19 ha sido un acelerador masivo de lo digital, reforzado por las necesidades centrales de que todo sea remoto, resistente, eficiente y sostenible.

Transición a que todo sea remoto

Espere que todo se vuelva remoto. La conexión remota y el monitoreo permiten una mayor agilidad, condiciones de trabajo más seguras y mayores niveles de seguridad. Permite que las operaciones continúen sin interrupciones, respetando los protocolos de distanciamiento social. Durante la crisis, muchas industrias no tuvieron las capacidades para enviar trabajadores a sus instalaciones, lo que provocó demoras operativas. Las operaciones no tripuladas permiten que la industria continúe incluso con una presencia física reducida. La realidad aumentada da a los operadores la posibilidad de monitorear y diagnosticar problemas de la maquinaria a la distancia. La realidad virtual hace posible que los operadores realicen entrenamientos virtuales y visiten sitios sin ingresar físicamente en ellos.

Tomemos el ejemplo de Baosteel Group, una moderna empresa de hierro y acero en Shanghai que creó el primer taller de laminado en caliente verdaderamente no tripulado. Durante el cierre, debido a su programa de digitalización, pudieron continuar operando, asegurando tanto la continuidad del negocio, como la seguridad de sus operadores.

La tecnología remota no solo mejora los procesos, sino que empodera a las personas. En el taller, la tecnología -incluidas las simulaciones y la realidad aumentada- resuelve los problemas más rápidamente; maximiza el soporte en las operaciones y fomenta la colaboración, lo que permite que los sitios se conecten con talentos de todo el mundo para obtener experiencia y capacitación más profundas.

La resiliencia ha llegado a la cima

Esta no será nuestra última crisis. Ya sea debido a la salud, al a política o a los desastres, necesitamos aumentar la resiliencia para poder superarlos. En nuestras instalaciones, la industria debe centrarse en tres factores: conectividad, capacidad de predicción y prevención. Con la conexión viene la capacidad de monitorear. Luego, utilizando software y análisis, los operadores pueden predecir problemas futuros que quedan marcados en los servicios para solucionarlos antes de que se conviertan en una interrupción.

Pero la solidez de una instalación sólo puede ser tan alta como el punto más débil de una instalación. Cada empresa es una combinación de una cadena de valor que incluye acceso a la red, distribución de energía, administración de edificios, administración de TI y administración de procesos. Una ruptura en cualquiera de estos vínculos debilitará la resiliencia. Por lo tanto, a través de toda la cadena, es necesario implementar la automatización y el análisis. Con la automatización, los problemas se pueden resolver a nivel local sin intervención humana. Con el análisis, los datos se pueden extraer de la instalación para indicar dónde es necesario el servicio.

Enel, una empresa de servicios públicos italiana, está a la vanguardia de la transformación digital. Durante el bloqueo, cuando la demanda de energía disminuyó drásticamente en la industria y aumentó de la misma forma en las zonas residenciales, Enel pudo administrar, en tiempo real, la distribución de energía desde su centro de control de O&M remoto. Así es como la resiliencia garantiza la continuidad empresarial durante una crisis.

Acelerando la eficiencia

La eficiencia siempre ha sido fundamental para la industria. Pero a raíz de la crisis, es aún más relevante, ya que la industria está buscando nuevas formas de reducir costos. La digitalización es eficiencia y la eficiencia se puede lograr a través de cuatro ejes de integración:

  1. La integración de energía y automatización, para lograr los dos pilares fundamentales de la eficiencia: energía y procesos. Esto permite la reducción de costos al tiempo que reduce las emisiones de carbono y el consumo de recursos.
  1. La integración vertical del punto final a la nube, conectando todos los puntos de una instalación desde el piso de producción hacia arriba, para que los datos sean accesibles y transparentes en tiempo real.
  1. La integración del ciclo de vida, desde el diseño y la construcción, hasta la operación y el mantenimiento, eliminando todas las discontinuidades e ineficiencias en la transición de CapEx a OpEx. Esto permite una colaboración perfecta y una integridad del ciclo de vida de todos los datos.
  1. Pasar de la forma tradicional de administrar una empresa en paralelo, taller por taller, sitio por sitio, a una integración del centro de operaciones unificado para obtener una visión general del consumo de energía y recursos. Esto permite un benchmark completo de todas las instalaciones y la optimización de cada empresa en una escala global.

Reafirmando la sostenibilidad como prioridad

La crisis nos ha hecho darnos cuenta de que nos enfrentamos a amenazas fundamentales. Tanto el COVID-19, como el cambio climático, son las principales amenazas para la sociedad creadas como resultado del boom demográfico, lo que implica una urbanización acelerada y una concentración de personas. La gente es más consciente de la necesidad de un mundo sostenible. Tenemos que centrarnos en acelerar el impulso que ya estaba en marcha para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 °C.

El viaje hacia la sostenibilidad comienza con la digitalización. Todo debe medirse para optimizar la eficiencia. Con estos datos sobre el consumo de energía y recursos, las empresas pueden desarrollar una estrategia centrada en la eficiencia, la electrificación, la circularidad y la descarbonización, que luego pueden ejecutar y repetir. El viaje hacia la sostenibilidad es un maratón sin meta. Todas las empresas pueden hacerlo mejor y ser más sostenibles en la forma en que hacen sus negocios.

Confianza y asociación: sentando las bases de nuestro futuro

La crisis nos ha enseñado que la confianza y la asociación son los cimientos de oro de la resiliencia. Los riesgos sanitarios crearon temores y sospechas, pero los países, sociedades y empresas que tuvieron más éxito durante la crisis, fueron los que trabajaron con los más altos estándares de confianza. Sobre esa confianza desarrollaron un empoderamiento de la población para tomar decisiones locales. Estos dos factores – la confianza y los locales -, son nuestros indicadores de rendimiento más sólidos, incluida la resiliencia, la reactividad y la capacidad para volver a rendir más rápido. Fortalecimos muchas relaciones durante la crisis confiando unos en otros, simplificando procesos y evitando la microgestión en muchos lugares. Necesitamos emplear estos aprendizajes y aprovecharlos como una nueva forma de trabajar en el futuro.

El COVID-19 no ha cambiado los fundamentos, pero enfatizó la necesidad de agilidad y adaptación. En una economía bajo presión, en un mundo fragilizado, es un llamado a la conciencia, a la eficiencia y a la sostenibilidad.

Para conseguir estos elementos esenciales, la confianza, la asociación y la digitalización, son primordiales.

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