Cisne Verde, la crisis financiera que ocasionará el cambio climático

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A medida que la temperatura global aumenta, los desastres naturales se intensifican y ocasionan pérdidas humanas, ambientales y económicas. En los últimos cinco años, Norteamérica registró $148,000 millones de dólares en pérdidas, lo equivalente al 0.59% del PIB Mundial, mientras que Asia y Europa perdieron $59,000 millones de dólares cada uno y América Latina US$6,000 millones, de acuerdo con el informe de Swiss Re Institute. Previo a la COP 27, que tendrá un fuerte componente económico, The Climate Reality Project América Latina urge a los gobiernos, bancos centrales y empresas a aumentar el financiamiento hacia una economía verde, ya que, por medio de inversiones en proyectos bajos en carbono, se pueden evitar futuras crisis económicas y ambientales.

En 2020, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) creó el concepto Cisne Verde o Green Swan, para hacer referencia a las crisis financieras ocasionadas por el cambio climático, con el objetivo de alertar a los bancos centrales, economistas y políticos sobre el impacto económico que genera la crisis climática y de esta forma, prevenir posibles crisis financieras que pudieran surgir en el futuro. La aparición del Cisne Verde ocasiona alteraciones económicas como cambios en los patrones de consumo y reducción de inversión, disminución de la producción agrícola y energética, aumenta la desigualdad e inestabilidad social y monetaria, así como el aumento de los riesgos financieros. De acuerdo con el informe de la aseguradora AON, en 2020 las 416 catástrofes naturales registradas en el mundo generaron pérdidas económicas por un valor de $268,000 millones de dólares, lo equivalente a 8% de las pérdidas anuales de este siglo.

En la misma línea, América Latina es altamente vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos,  como huracanes, lluvias, inundaciones, olas de calor, deforestación, incendios y sequías. Conforme aumenta la temperatura global estos fenómenos son cada vez más frecuentes y prolongados; afecta a los ecosistemas de forma irreversible, perturba la vida de las personas y seres vivos que habitan ahí e incrementa su vulnerabilidad. En los últimos 20 años, los países más afectados por desastres naturales en la región son México, Cuba y Haití con 110 tormentas, más de 5,000 muertes, 29 millones de personas siniestradas y más de $39,000 millones de dólares en daños, según la ONU.

El cambio climático es una amenaza real que impacta en todas las áreas de nuestra vida, incluida la economía, sin embargo, es posible tomar medidas de financiamiento para mitigar sus efectos, generar fuentes de empleo y aumentar la resiliencia de las poblaciones más vulnerables frente a las nuevas a las condiciones climáticas. Para lograrlo es necesario aumentar considerablemente el financiamiento en la transición energética a fuentes renovables de energía, eficiencia energética, agricultura regenerativa, restauración y conservación de los ecosistemas, infraestructura verde, movilidad eléctrica, sistemas de alerta temprana; y lograr el objetivo de limitar la temperatura a 1.5°C respecto a los niveles preindustriales, aunado a la reducción de emisiones.

Es imprescindible que los países desarrollados realicen los esfuerzos acordados para movilizar el financiamiento de $100,000 millones de dólares, y que aumenten este monto de acuerdo con las necesidades de los países peor golpeados por la crisis y con mayor vulnerabilidad, en apoyo a proyectos de  mitigación y adaptación ante los desastres naturales. Asimismo, los niveles de financiamiento para limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C para 2030, deben ser de 3 a 6 veces mayores, de acuerdo con el IPCC, sin embargo, los países todavía están a tiempo de invertir y de tomar las medidas necesarias para hacerle frente al cambio climático.

La amenaza que representa la crisis climática requiere de la cooperación internacional de los bancos centrales, académicos, empresarios, gobiernos y ciudadanos para impulsar el financiamiento verde y evitar mayores pérdidas económicas derivadas de la crisis climática. Diversos estudios demuestran que por cada dólar invertido en prevención y mitigación de desastres, se genera un ahorro posterior que cuadruplica ese valor. Finalmente, el primer paso para mitigar los efectos del calentamiento global es dejar de lado los combustibles fósiles, pues, son el principal causante de la contaminación mundial y del calentamiento del planeta.

A medida que la temperatura global aumenta, los desastres naturales se intensifican y ocasionan pérdidas humanas, ambientales y económicas. En los últimos cinco años, Norteamérica registró $148,000 millones de dólares en pérdidas, lo equivalente al 0.59% del PIB Mundial, mientras que Asia y Europa perdieron $59,000 millones de dólares cada uno y América Latina US$6,000 millones, de acuerdo con el informe de Swiss Re Institute. Previo a la COP 27, que tendrá un fuerte componente económico, The Climate Reality Project América Latina urge a los gobiernos, bancos centrales y empresas a aumentar el financiamiento hacia una economía verde, ya que, por medio de inversiones en proyectos bajos en carbono, se pueden evitar futuras crisis económicas y ambientales.

En 2020, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) creó el concepto Cisne Verde o Green Swan, para hacer referencia a las crisis financieras ocasionadas por el cambio climático, con el objetivo de alertar a los bancos centrales, economistas y políticos sobre el impacto económico que genera la crisis climática y de esta forma, prevenir posibles crisis financieras que pudieran surgir en el futuro. La aparición del Cisne Verde ocasiona alteraciones económicas como cambios en los patrones de consumo y reducción de inversión, disminución de la producción agrícola y energética, aumenta la desigualdad e inestabilidad social y monetaria, así como el aumento de los riesgos financieros. De acuerdo con el informe de la aseguradora AON, en 2020 las 416 catástrofes naturales registradas en el mundo generaron pérdidas económicas por un valor de $268,000 millones de dólares, lo equivalente a 8% de las pérdidas anuales de este siglo.

En la misma línea, América Latina es altamente vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos,  como huracanes, lluvias, inundaciones, olas de calor, deforestación, incendios y sequías. Conforme aumenta la temperatura global estos fenómenos son cada vez más frecuentes y prolongados; afecta a los ecosistemas de forma irreversible, perturba la vida de las personas y seres vivos que habitan ahí e incrementa su vulnerabilidad. En los últimos 20 años, los países más afectados por desastres naturales en la región son México, Cuba y Haití con 110 tormentas, más de 5,000 muertes, 29 millones de personas siniestradas y más de $39,000 millones de dólares en daños, según la ONU.

El cambio climático es una amenaza real que impacta en todas las áreas de nuestra vida, incluida la economía, sin embargo, es posible tomar medidas de financiamiento para mitigar sus efectos, generar fuentes de empleo y aumentar la resiliencia de las poblaciones más vulnerables frente a las nuevas a las condiciones climáticas. Para lograrlo es necesario aumentar considerablemente el financiamiento en la transición energética a fuentes renovables de energía, eficiencia energética, agricultura regenerativa, restauración y conservación de los ecosistemas, infraestructura verde, movilidad eléctrica, sistemas de alerta temprana; y lograr el objetivo de limitar la temperatura a 1.5°C respecto a los niveles preindustriales, aunado a la reducción de emisiones.

Es imprescindible que los países desarrollados realicen los esfuerzos acordados para movilizar el financiamiento de $100,000 millones de dólares, y que aumenten este monto de acuerdo con las necesidades de los países peor golpeados por la crisis y con mayor vulnerabilidad, en apoyo a proyectos de  mitigación y adaptación ante los desastres naturales. Asimismo, los niveles de financiamiento para limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C para 2030, deben ser de 3 a 6 veces mayores, de acuerdo con el IPCC, sin embargo, los países todavía están a tiempo de invertir y de tomar las medidas necesarias para hacerle frente al cambio climático.

La amenaza que representa la crisis climática requiere de la cooperación internacional de los bancos centrales, académicos, empresarios, gobiernos y ciudadanos para impulsar el financiamiento verde y evitar mayores pérdidas económicas derivadas de la crisis climática. Diversos estudios demuestran que por cada dólar invertido en prevención y mitigación de desastres, se genera un ahorro posterior que cuadruplica ese valor. Finalmente, el primer paso para mitigar los efectos del calentamiento global es dejar de lado los combustibles fósiles, pues, son el principal causante de la contaminación mundial y del calentamiento del planeta.

Como individuo puedes comenzar actuando informándote sobre las inversiones que realiza tu banco; es importante que el dinero se destine a proyectos en favor del medio ambiente como inversiones en energías renovables, que son económicamente viables, generan empleos y no son dañinas para el medio ambiente. Para conocer más sobre cambio climático y sus posibles soluciones, pide una plática gratuita en @ClimateLatino en Facebook, Twitter e Instagram.

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