Dar y Recibir: El dilema de las exportaciones de gas natural en México

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Por: Daniel Salomón Sotomayor

Licenciado en Derecho por el Centro de Investigación y docencia Económicas, A.C. (CIDE). Cuenta con 6 años de experiencia en el sector energético público y privado. Su práctica profesional ha estado dedicada al sector hidrocarburos con experiencia en el diseño de los contratos de la Ronda 1 de exploración y extracción, así como la regulación de las actividades de midstream y downstream del sector hidrocarburos. Actualmente, es asociado en el área de práctica de Energía de González Calvillo, S.C.

En septiembre de 2019 se importaron a México 5,988 millones de pies cúbicos diarios de gas natural (MMpcd), mientras que únicamente 2,666 MMpcd son producidos en México. De acuerdo con el prontuario estadístico de diciembre de 2019 publicado por la Secretaría de Energía (SENER) “las importaciones de gas natural de 2019 (desde Estados Unidos) han permitido compensar la disminución de la producción nacional”.

Tendencias- Durante el mes de septiembre de 2019, el consumo de gas natural en México representó la cantidad de 8,226 MMpcd, con una tendencia ascendente en comparación con años anteriores.

México atraviesa por un momento donde la producción nacional de gas natural está lejos de cumplir con las necesidades de suministro nacional, y la producción esperada no parece revertir esa balanza en el futuro cercano. Esta situación ha propiciado el desarrollo de infraestructura de gas natural que permite contar con fuentes alternativas de suministro como nuevos sistemas de transporte por medios de ducto y desarrollo de negocios de importación de gas natural por medios distintos a ductos con infraestructura de almacenamiento de gas natural licuado (GNL) y transporte por medio de buque tanques o autotanques. “La conclusión es clara, no contamos con suficiente gas natural y los participantes del mercado se han acercado al mercado productor más competitivo del momento: Estados Unidos”

Estados Unidos ha alcanzado niveles históricos de producción de gas natural superando las necesidades de la demanda local. Se estima que en 2020, la producción de gas natural en los Estados Unidos promediará 94.7 billones de pies cúbicos diarios (Bcf/d), mientras que la demanda promedio se calcula en 85.3 Bcf/d. Lo anterior, ha repercutido en que el precio del gas natural se mantenga por debajo de los 2 dólares, por lo tanto, resulta atractivo buscar nuevos mercados para colocar dichos excedentes a precios que garanticen mayor rentabilidad.  

Aparentemente resulta una locura permitir el desarrollo de proyectos de exportación de gas natural en México con destino a otros países. Pareciera como si quisiéramos dar agua a otros cuando nos estamos muriendo de sed“. Sin embargo, “dar para recibir” tiene sentido desde una perspectiva regulatoria y comercial para el mercado de gas natural en México. 

Exportación de GNL  

Públicamente existen dos proyectos que cuentan con permisos de licuefacción otorgados por la Comisión Reguladora de Energía. El primer caso, es la terminal de almacenamiento de GNL ubicada en Ensenada Baja California, en la que Energía Costa Azul pretende incluir una instalación de licuefacción que permita transformar el gas natural para su exportación en estado líquido. El segundo caso, se trata de la nueva instalación a ubicarse en Puerto Libertad, Sonora, a cargo de Mexico Pacific Land Holdings que contará con 4 trenes de licuefacción con una capacidad nominal de 11.4 millones de toneladas por año. De manera general, ambos proyectos buscarán importar gas natural de Estados Unidos para licuarlo, cargarlo en buque tanques y suministrar mercados asiáticos u otros. 

Este tipo de proyectos requieren de un gran número de autorizaciones gubernamentales, donde destacan dos permisos de alta importancia: licuefacción y exportación. El primero, permite someter al gas natural a un proceso físico para cambiar la fase gaseosa a líquida con objeto de reducir el volumen conservando su poder calorífico, y el segundo autoriza el envío de dicho producto a otro país. 

A causa de la situación de abasto de gas natural en México, el permiso más polémico es el de exportación. El financiamiento de dichos proyectos normalmente está apalancado o garantizado con contratos de suministro de largo plazo, lo que conlleva la necesidad de asegurar la exportación de dicho producto por un plazo equivalente. Los permisos de corto plazo no dan certeza a usuarios o inversionistas y representan una importante contingencia que puede ser decisiva para el financiamiento de dichas instalaciones.

Beneficios de los proyectos de exportación 

Además de los beneficios generales de todo proyecto de infraestructura, un esquema de re-exportación tiene impactos benéficos en un sector energético como el nuestro. Las plantas de licuefacción para exportación se convierten en un usuario ancla para el desarrollo de infraestructura de transporte; los compromisos asumidos a largo plazo les permiten ser agentes esenciales en el desarrollo de nuevos ductos o para el mejoramiento de los existentes aumentando su capacidad; y, a su vez, el desarrollo de infraestructura de transporte por ductos sirve para el desarrollo de redes locales de distribución por medios de ductos o redes virtuales (autotanques) que fomentan el uso comercial, doméstico e industrial del combustible fósil más limpio.

SENER tiene una importante oportunidad para aumentar el suministro de gas natural impulsando la exportación de GNL desde nuestro país. Desde la regulación del otorgamiento de los permisos puede propiciar a que la cantidad de producto importado sea mayor a la cantidad de gas natural exportado, detonando el suministro de gas natural en toda la costa oeste de nuestro país. 

Los proyectos de exportación de GNL tienen beneficios directos en el sector energético ya que aumentan el desarrollo de nueva infraestructura o permiten lograr su máxima eficiencia“. En este sentido, los proyectos de exportación representan para México una oportunidad regulatoria para incluir condiciones que fomenten el suministro de gas natural en zonas específicas del país. Para esto, las autoridades deben ofrecer certidumbre a las inversiones mediante el otorgamiento de permisos de largo plazo siempre que el gas exportado provenga directamente de la importación garantizando que no se afecte la balanza energética de nuestro país. 

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