El nuevo paradigma para el sector industrial en un mundo post-covid19

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Miguel Tovar, Socio de Alterpraxis 

La próxima normalidad será en muchas dimensiones completamente distinta a lo que conocemos. De ninguna manera significará volver a las condiciones del 2019, mucho ha pasado o está por suceder. Las generaciones próximas probablemente discutirán el pre-COVID-19 y el post-Covid-19, sus implicaciones, los cambios alegres y los no tanto, y, esperemos no, la próxima pandemia. 

A mi parecer hay cuatro grandes dimensiones que ya están marcando tendencias en las economías y los sectores industriales. Comprenderlas, adaptarse e influir en ellas, será la pieza clave del desarrollo por venir. 

Consumidores y la nueva demanda

A medida que se recupere la confianza del consumidor, también lo hará el gasto, con las llamadas revenge shopping arrasando en los sectores comerciales e industriales a medida que se desata la demanda.

Qué tan rápido y profundo se recuperará la confianza es una cuestión muy amplia que variará de sector a sector y de país a país. A fines de septiembre 2020, los consumidores en EUA eran más optimistas que antes, pero cautelosos; apenas un tercio del consumo se había recuperado, en comparación con el 81% de China, el 49% en Francia y sólo el 18% en México. 

Los vaivenes de las olas de contagio, los encierros forzosos y la disponibilidad de vacunas son elementos críticos para el desarrollo de la confianza del consumidor. Al final, la demanda se recuperará tan rápido como las personas se sientan seguras de tener libertad de movilidad, y esas actitudes difieren notablemente por país.

Digitalización e innovación

En buena medida resultado de la pandemia, un segmento que ha experimentado un gran crecimiento es la digitalización:  desde el servicio al cliente, el trabajo remoto, la reinvención de las cadenas de suministro, el uso de inteligencia artificial y el aprendizaje automático para mejorar las operaciones. 

Es innegable que la adopción acelerada de tecnologías, la digitalización y las nuevas formas de trabajo se mantendrán. En una encuesta de McKinsey se revela que en 9 de los 13 países encuestados al menos dos tercios de los consumidores han probado nuevos tipos de compras. En todos los casos, más del 65% tiene la intención de seguir haciéndolo. La implicación es que las marcas que no han descubierto cómo llegar a los consumidores de nuevas formas deberán ponerse al día. Incluso en mercados en desarrollo, como México, Brasil e India, se espera una adopción acelerada de las compras digitales.

Un hecho revolucionario es que, a diferencia del pasado, en que la adopción de nuevas tecnologías podía tardar hasta una década, la pandemia aceleró esa transición en áreas como la inteligencia artificial y la digitalización. De tal forma que las empresas tienen tres veces más probabilidades que antes de realizar al menos 80% de sus interacciones con clientes de forma complemente digital.

Esta evolución no ha sido un proceso sencillo: las empresas tuvieron que luchar para adaptarse a las nuevas tecnologías bajo una intensa presión. El desafío a corto plazo es pasar de reaccionar a la crisis a institucionalizar lo que ha generado valor. En cualquier segmento económico habrá nuevas oportunidades y una necesidad urgente de invertir en el desarrollo de capacidades.

Resiliencia y las estrategias ESG

Este tema ha cobrado vital importancia en cuestión de meses. Es imperativo para las empresas atacar la relevancia de los impactos socioambientales en dos frentes: Primero, tomando medidas efectivas para limitar los riesgos climáticos y comunitarios, por ejemplo, haciendo que sus inversiones de capital sean más resilientes al medio y diversificando sus cadenas de suministro. Segundo, creando estrategias de adaptación que generen valor económico, social y medioambiental. 

Ahora, las oportunidades de crecimiento de las economías más sostenibles serán mucho más sustanciales. BlackRock señaló en su Perspectiva Global 2021 que es previsible que la adopción de estándares de sostenibilidad ayude a mejorar los rendimientos de corto y largo plazo, de tal forma que este nuevo paradigma se estará acelerando. Si bien las oportunidades abundan en sectores como la energía, la movilidad y la agricultura, es de vida o muerte pasar de las palabras a los hechos. 

Escases de recursos, inflación y logística compleja 

Hace un año, mientras la pandemia devastaba las economías, los consumidores se desbocaban en compras de pánico. Ahora, en plena recuperación, son las empresas las que intentan reabastecerse a toda costa.

En casi todos los segmentos productivos, los fabricantes están comprando más material del que necesitan para adaptarse a la velocidad de la demanda. Esta situación está llevando a las cadenas de suministro al borde de la inmovilización. La escasez, los cuellos de botella en el transporte y los picos de precios han generado la posibilidad de que una economía global sobrealimentada desemboque en tasas de inflación preocupantes. 

Las tensiones se extienden hasta la producción de materias primas y alimentos, que, si bien pueden persistir, la capacidad de producir más ya sea con capital o mano de obra adicional, es lenta y costosa de aumentar. De tal forma, el precio de la madera, el cobre, el hierro y el acero se han disparado en los últimos meses a medida que la oferta se contrae ante la mayor demanda de Estados Unidos y China.

A su vez, los precios del petróleo también están al alza, al igual que los materiales industriales, (plásticos, caucho y productos químicos). Estos aumentos se están empezando a reflejar ya al consumidor final: Por ejemplo, Reynolds Consumer Products Inc., fabricante de papel aluminio y las bolsas de basura Hefty, está planeando su tercera ronda de aumentos de precios, sólo en lo que va del 2021.

Los costos de los alimentos también están aumentando. El aceite de palma, el aceite comestible más consumido en el mundo ha aumentado más del 135% en el último año. La soja superó los 16 dólares el bushel por primera vez desde 2012. Los futuros del maíz alcanzaron un máximo de ocho años, mientras que los futuros del trigo subieron al nivel más alto desde 2013.

Mientras tanto, los buques contenedores están funcionando a su capacidad total, lo que eleva las tasas de carga marítima a niveles récord. A.P. Moller-Maersk, el transportista de contenedores número uno del mundo, asegura que sólo ven una disminución gradual en las tarifas de transporte marítimo durante el resto del año, y no prevén volver al servicio de carga barato de la última década. 

Perspectiva

Eventos dramáticos, como lo sigue siendo la pandemia, conllevan cambios abruptos que implican, sí, desbalances importantes en el entramado del status quo, pero también oportunidades. La resiliencia con la que muchas empresas y personas han enfrentado los retos de la pandemia demuestra que las capacidades de la organización humana son de una flexibilidad y resistencia importantísima. Comprender cómo estas variables impactan en las economías, las sociedades y las tendencias de la industria será vital para modular el mundo que viene post-Covid.

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