El señor de los bozales

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Por Nayeli Meza Orozco

La última conferencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejó mucho a desear. No solo porque, una vez más, se culpó a los jugadores privados por el apagón del 28 de diciembre de 2020, sino porque Manuel Bartlett tuvo otra afrenta con los miembros de la prensa.

Durante la ronda de preguntas el director general le pidió a un reportero que se quitara el cubrebocas porque no entendía lo que decía. El acto en sí no fue lo que molestó a algunos de los presentes y a quienes cubrían el encuentro a la distancia. Fueron los modos tan característicos del funcionario.

“Con el bozal no se oye ni se entiende, estamos casi todos vacunados, no se entiende nada de lo que dices”, expresó Manuel Bartlett en plena tercera ola de COVID-19. La respuesta del reportero fue disculparse, retirarse el cubrebocas y volver a preguntar.

El colega de Televisa cuestionó al directivo si CFE acudiría a una acción penal en contra de los privados a fin de evitar más apagones.

Esto porque luego de un estudio realizado por un grupo independiente, la Empresa Productiva del Estado determinó que la “improvisación” del grupo empresarial Acciona fue responsable principal del apagón del 28 de diciembre del año pasado, que dejó sin electricidad a más de 10 millones de usuarios del Sistema Eléctrico Nacional.

Los resultados siguen sin llenar el ojo de expertos de la iniciativa privada, pues argumentan que el dictamen de CFE es poco imparcial y solo se trata de una persecución para cerrar, aún más, la puerta a otros jugadores en el mercado.

Para muchos es bien sabido que el exgobernador de Puebla (1993 – 1999) es enemigo de los periodistas. No le gustan. Le incomodan. Las razones sobran: sobre los hombros del antiguo miembro del PRI pesa la supuesta caída del sistema de 1988 que provocó la victoria en las urnas de Carlos Salinas de Gortari.

Cuando se sumó a las filas de la cuarta transformación, la propia Tatiana Clouthier (hoy secretaria de Economía) dijo abiertamente que había mejores opciones para asumir ese encargo. Su hermano, Manuel Clouthier, también externó su desacuerdo con la designación en CFE e incluso aseguró que era un insulto a su familia.

Los hermanos Clouthier acusan que cuando Bartlett se desempeñó como secretario de Gobernación en el sexenio de Miguel de la Madrid reprimió las empresas de su padre, Manuel Clouthier “Maquío”, invadió sus tierras y lo difamó en los pasquines del Partido Liberal Mexicano. “Maquío” fue candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN) en las elecciones de 1988.

Como titular de Segob, Bartlett nunca investigó el asesinato del periodista Manuel Buendía ocurrido la tarde del 30 de mayo de 1984.

Al frente de CFE, a Bartlett se le han destapado diversos escándalos como sus 23 casas, las 12 empresas con las que se le vinculó y los negocios de su hijo con el IMSS, quien le vende a sobreprecio insumos al instituto dirigido por Zoé Robledo.

La Unidad de Investigación de ONEA México documentó las irregularidades con el Proyecto Integral Morelos (PIM) a cargo de CFE y los posibles peligros por el paso de gasoductos en un área de riesgo por su cercanía con el volcán Popocatépetl.

La organización también reveló en febrero pasado que la compañía mintió sobre el apagón de diciembre, ya que ocultó la información por dos años, y no solo eso, también contradijo su promesa de mantener informada a la ciudadanía sobre lo acontecido.

Además, se evidenció que el exfuncionario salinista percibe un sueldo mensual neto de 135 mil 488 pesos, es decir que gana 23 mil 554 pesos más que su jefe en Palacio Nacional.

En el documental “Red privada ¿Quién mató a Manuel Buendía?”, la periodista Carmen Aristegui describe de una manera magistral al director general de la Comisión: “Manuel Bartlett Díaz es un animal político impresionante. Manuel Bartlett Díaz ha sido todo menos presidente”.

A pesar de ser un personaje tan polémico y con tantas sombras a su alrededor, hoy Manuel Bartlett está bajo la protección de AMLO, tal vez por una cuota política o porque en realidad el tabasqueño confía en él.

Pero lo más grave es que posee el control del sector eléctrico en México y no dudará en ejercer su poder, aunque eso contravenga la ley, los derechos de los consumidores, de las empresas o le tenga que poner un bozal a la libertad de expresión.

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