El trienio del rezago

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Por: Pablo Zárate

Si todo sale de acuerdo con los planes del gobierno, este sexenio cerrará con un total de unos 7,000 MW de nueva capacidad instalada de CFE. Esto implica que el equipo directivo de CFE que ha pregonado su rescate, buscando imponerla de nuevo como un actor preponderante, habrá impulsado un crecimiento anual de la capacidad instalada en materia de generación eléctrica del país de apenas 1.8 por ciento.

Esta cifra no sólo es insuficiente para atender el crecimiento en la demanda, de entre 2 y 3 por ciento anual en promedio. No alcanza ni para cubrir los retiros de centrales viejas e ineficientes de la CFE que se consideraban en 2018 para este sexenio, de un total de 8,000 MW.

La consecuencia es muy clara. Si se le exigiera a la CFE que cumpliera con estándares internacionales de modernidad de su flota, teniendo que retirar a sus vejestorios, el ritmo de desarrollo de capacidad instalada bajo este gobierno generaría un saldo total negativo: la capacidad neta de generación de CFE se habría encogido al término del sexenio. 

Desde la perspectiva de planeación a futuro, la situación es peor. Hace un año, la Secretaría de Energía estimaba que CFE agregaría unos 5,500 MW entre 2025 y 2031. Ya sumados con los de este sexenio, implicarían un gran total de adiciones de 12,500 MW por parte de la CFE entre 2019 y 2031 – en promedio, menos de 1,000 MW por año. Como referencia, apenas hace tres años, las necesidades de adiciones totales entre 2018 y 2032 se estimaban en 66,912 MW, lo cual promedia más de 7,500 MW al año. Esto significa que México requiere, al menos, 7.5 veces más de lo que la CFE puede dar en términos de capacidad instalada. 

Y que su electricidad sea mucho más limpia. Para poder cumplir con sus compromisos ambientales, hace 3 años la Secretaría estimaba necesitar 17,000 MW de nueva capacidad instalada limpia durante este sexenio. A la fecha, los planes de la CFE para este sexenio contemplan menos de 1,500 MW. Esto significa que México requiere, al menos, 11 veces más de lo que la CFE puede ofrecer en términos de nueva capacidad limpia. Hacia adelante, en el resto de lo que ha sido llamada la década decisiva en términos de sustentabilidad, los proyectos estratégicos de CFE continúan siendo escandalosamente insuficientes en materia de energía limpia. 

Lo que salva a México de haberse estado rezagando año con año en este sexenio, tanto en términos absolutos como en términos de sustentabilidad, es la inversión privada. Los casi 11,000 MW privados que han entrado en operación en apenas tres años son lo que realmente cierra la brecha entre lo que el país requiere y lo que la CFE puede ofrecer. En el sexenio, de acuerdo con la forma de contabilizar del gobierno, van 2,651 MW de adiciones de capacidad instalada propia en productores independientes de energía. A eso hay que sumarle al menos 5,254 MW de capacidad instalada eólica y solar a partir de las subastas de largo plazo, que de acuerdo con la Secretaría de Energía han entrado en operación y pruebas durante la primera mitad del sexenio. Y se calcula que hay unos 3,000 MW más, fósiles y renovables, que se desarrollaron fuera de las subastas, pero bajo la ley de la industria eléctrica.

Que más de la mitad de estos nuevos MW privados del sexenio sean renovables es una gran noticia. La enorme mayoría de estos, que se gestaron bajo la Administración pasada, han terminado de entrar en operación durante la primera mitad del sexenio. Por lo tanto, en este trienio hemos superado, cómodamente, los casi 3,000 MW limpios por año que necesitamos agregar a nuestra matriz de generación. En capacidad de generación total, gracias al impulso e inversión de los privados, estuvimos muy cerca de alcanzar las metas.

Desafortunadamente, el panorama para la segunda mitad del sexenio es completamente diferente. Con todos los obstáculos y ataques a la inversión privada, el ritmo de adiciones de nueva capacidad para los próximos tres años promete colapsarse al grado de dejar a México solo con la insuficiente capacidad de la CFE de desarrollar nuevos proyectos. Tal parece que a lo que fue un trienio de un progreso histórico en materia de electricidad lo va a suceder un periodo de deconstrucción: El trienio del rezago.

Para más información:

Twitter: @pzarater

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