Ganar dinero del aire: ¿Cómo desarrolla China la energía verde?

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Por Mikhail Smyshlyaev

China es el país más contaminante del mundo. Este país alberga el 18% de la población mundial, pero quema el 28% de todo el combustible del planeta. En esta situación parece raro hablar de la energía “verde” en China. Pero lo más curioso es que China está por delante del resto del mundo en el desarrollo de las energías renovables. Mikhail Smyshlyaev del Instituto IRTTEK explica por qué.

La contaminación del aire causa millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año. Por ejemplo, en 2017, la contaminación del aire causó 4,9 millones de muertes en todo el mundo. Aproximadamente la mitad de estas muertes se registró en China e India, los dos países en desarrollo más poblados del mundo.
El uso de carbón en los hogares chinos también contribuye significativamente a la contaminación del aire, especialmente en las áreas rurales, donde muchos hogares usan carbón y otros combustibles sólidos (como la madera) para calentar las viviendas y cocinar. Los hogares representan solo el 2,4 por ciento del consumo total de carbón en China, pero tienen un impacto desproporcionado en la contaminación del aire ya que las emisiones se filtran mal. El número total de coches en China en 2017 alcanzó los 310 millones, y esta es también una de las principales razones de la contaminación del aire.

Las autoridades chinas están intentando tomar medidas para resolver la situación. Pero cada vez se enfrentan al hecho de que se ven obligados a lograr un equilibrio entre el bienestar ambiental y social y el crecimiento económico. Es que China, el mayor importador de petróleo del mundo, compra decenas de millones de petróleo al mes. Por ejemplo, en junio de 2020, Pekín compró un récord de 53,18 millones de toneladas.

Normalmente, el país consume alrededor de 14 millones de barriles por día.
El conflicto entre ecología y economía no es algo nuevo. En 1956, Gran Bretaña aprobó la Ley de Aire Limpio en respuesta al Gran Smog de Londres en 1952, que se cobró la vida de miles de personas. En los Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental aprobó la Ley de Aire Limpio en 1970, con enmiendas aprobadas en 1977 y 1990. Ambas medidas contribuyeron a una reducción inmediata de la contaminación, pero también generaron costos económicos, incluida la pérdida de puestos de trabajo.

El balance entre la protección ambiental y el crecimiento económico es posiblemente un mayor problema para los países en desarrollo, ya que su desarrollo económico a menudo depende de la producción industrial, la urbanización y la motorización que pueden aumentar significativamente la contaminación. En China, el rápido crecimiento económico ha ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, pero también ha llevado a una degradación ambiental.

Luz verde para las energías renovables

A la luz de toda esta situación, las autoridades chinas decidieron que, en vez de limitar el desarrollo de las energías renovables, es mejor ganar dinero usándolas también. Así, las energías renovables se han convertido en los principales elementos del plan de modernización industrial del líder chino Xi Jinping “Made in China 2025”, que tiene como objetivo convertir a Pekín en un líder mundial en alta tecnología.
Satisfacer las crecientes necesidades energéticas del país con combustibles fósiles está agravando aún más el problema de contaminación del aire, por lo que el gobierno ha planteado el objetivo de aumentar la participación total de la energía solar y eólica en la combinación energética total a casi un 30% para 2030.


La famosa Estrategia de la Franja y la Ruta también ayuda a estimular el desarrollo de la energía renovable al brindar oportunidades para que las empresas chinas exporten tecnologías de energía limpia e implementen proyectos a gran escala en el sector eléctrico.


China comenzó a dominar la producción mundial de energía solar y eólica, tanto en la producción de aerogeneradores y células fotovoltaicas, como en la participación de sus empresas en los mercados mundiales, superando a Estados Unidos y Japón, que hasta hace poco eran líderes en este sector.
Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), de 2008 a 2018, la capacidad de energía eólica de China ha crecido 22 veces y la energía solar casi 700 veces. Esta fue la principal fuerza impulsora detrás del aumento de cinco veces en la energía eólica global y el aumento de 33 veces en la energía solar durante el mismo período. En 2019, China tenía alrededor del 30% de las energías renovables del mundo, seguida de Estados Unidos con el 10%.


Uno de los gigantes de la energía ecológica de China, Longi Solar, tiene una planta cerca de Shanghái. La compañía es el sexto fabricante de paneles solares más grande del mundo y su planta puede satisfacer el 70% de las necesidades energéticas de Japón. En 2017, las empresas chinas ya controlaban el 71% del mercado mundial de paneles, mientras que la participación de Japón cayó hasta el 2%. Lo mismo ocurre con los aerogeneradores. Aquí China lidera también, seguida de Dinamarca, España y Estados Unidos.


Por lo tanto, la mayor influencia de China en las energías renovables puede aumentar aún más a medida que el mundo avanza hacia la energía verde. Esta opinión la comparte IRENA también en su informe de enero de 2020.
El mundo contra la eco expansión de China
Mientras tanto, varios países están tratando de resistir la eco expansión de China y están introduciendo medidas restrictivas. Washington impuso aranceles a los módulos fotovoltaicos a principios de 2018, por temor a que su industria solar desapareciera. Pero en los años 90 del siglo pasado, Estados Unidos era el líder absoluto en su producción mientras que Europa representaba hasta el 30% de la producción anual de paneles fotovoltaicos. En el mismo 2018, India también introdujo aranceles a las importaciones de paneles solares de China y Malasia.


Mientras tanto, según la OCDE, China invirtió al menos 286.484 tep en su producción total (tep – tonelada equivalente de petróleo). Esto es más que el conjunto de la Unión Europea, que invirtió 216.687 tep en la cantidad total de electricidad en el mismo año.


Pero China no se va a quedar ahí.


China experimentó un crecimiento significativo en la capacidad de producción de la energía renovable en la primera mitad de 2020, según la Administración Nacional de Energía.
La capacidad de generación fotovoltaica aumentó en un 20% en comparación con el mismo período del año pasado y ascendió a 127,8 mil millones de kilovatios-hora. La capacidad de la energía eólica aumentó un 10,9% durante el mismo período en 2019 y aumentó a 237,9 millones de kilovatios-hora. Durante los primeros seis meses de 2020, la nueva capacidad de la generación fotovoltaica instalada en China fue de 11,52 millones de kilovatios, y la energía eólica fue de 6,32 millones de kilovatios.
Hasta el final de 2020, las energías renovables producirán 1,9 billones de kilovatios-hora de electricidad, lo que representa el 27% de la producción total de electricidad del país, según el plan de la energía renovable del gobierno de China para 2016-2020.


Planes espaciales


Uno de los desafíos que enfrenta China en el tema de las energías renovables es el gran tamaño del país. El hecho es que la mayor parte de la capacidad de generación de energía se encuentra en el norte y noroeste del país, mientras que la mayor parte de la población se encuentra en el este y sureste.


Es una de las razones por las que China está construyendo lo que será la línea de transmisión de electricidad más grande del mundo, una línea gigante de 1,1 millones de voltios capaz de transportar cantidades masivas de energía a miles de kilómetros. La línea de transmisión Changji-Guquan es un proyecto colosal que podrá transmitir 2.000 MW de electricidad, suficiente para alimentar a 26,5 millones de personas.


Pero este tampoco parece ser el límite para China que está elaborando ideas aún más ambiciosas sobre el futuro de la producción de energía. Por ejemplo, hace poco China anunció planes para construir una planta de energía solar en el espacio, transmitiendo energía a la Tierra en forma de microondas. A través de la publicación oficial del Ministerio de Ciencia y Tecnología de China, los científicos anunciaron que ya están probando la tecnología y planean crearla antes del 2050.


Mikhail Smyshlyaev
Instituto IRTTEK

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