La motivación correcta

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Como muchas áreas en EY, la que lidera Ruth tiene relevancia a nivel global, después de todo su esfuerzo está enfocado en mitigar los riesgos que corre la vida como la conocemos en nuestro planeta.

“Somos más o menos 2 mil 600 profesionales dedicados a los temas de cambio climático y sustentabilidad dentro de EY a nivel global. El tema no es menor, ya no, es una práctica que ha crecido muchísimo y ha crecido derivado primero de la necesidad de tener esta verificación o aseguramiento de los KPIs de los reportes de sustentabilidad, que lo tienes que hacer bajo estándares internacionales contables y así es como nace este trabajo y de ahí se ha derivado hacia muchas aristas y hacia un trabajo que ya llamamos ‘de aseguramiento’, eso tiene que ver con todo este ámbito mucho más de auditor regulado y el trabajo de asesoramiento”.

El trabajo de asesoramiento ha crecido mucho en la práctica, este tiene que ver con ayudar a las empresas ha hacer una mejor transición en materia de sostenibilidad, “desde las estrategias, de ESG, tiene que ver con los estudios de materialidad, tiene que ver con esta implementación de lo que se entiende como material y como estrategia que va a ayudar a una empresa a volverse más sostenible en el tiempo y de ahí se han derivado 12 servicios”.

Estos 12 servicios de los que habla Ruth hablan de la complejidad de los problemas que toca su área, en la cual necesitan expertos muy especializados que hace 20 años estarían trabajando -con suerte- en alguna universidad con poco presupuesto o en alguna Organización de la Sociedad Civil con aún menos recursos para disponer de ellos.

“Hoy estamos haciendo temas de climate change, de riesgo, de transformación digital de las empresas porque el tema de los datos es un reto enorme, tenemos también el servicios de reporting de lo cual hacemos mucho, servicios de asesoramiento, pero también tenemos asesoría en temas de energía renovable, transición energética, descarbonización, impuestos verdes por-que toda esta regulación también está afectando a nivel de impuestos”.

La práctica, como mencionamos, tiene muchas especialidades como podría ser (una de tantas) Economía Circular, “por eso en mi equipo te encuentras de todo, tenemos un biólogo, tenemos ingenieros químicos, ingenieros en sustentabilidad, ingenieros en medio ambiente, tenemos PHds que tocan temas de agua, temas de resiliencia, de cambio climático, yo soy economista. Hay un pull de profesionistas que atendemos los proyectos porque además estamos en todas las industrias, todas las industrias están interesados en entender de qué va y qué tienen que hacer para responder a los retos de cambio climático, entonces así es como se han conformado los equipos y la verdad es que ha sido muy divertido por un lado, porque somos de todas estas diferentes especialidades y por otro lado EY lo que ha hecho es especializarse en los temas. Como es imposible saber todo de todo, lo que hemos
hecho es hacer centros de especialidad”.

Es ahí que el trabajo se vuelve global, que al llegar un tema a su escritorio lo deba consultar con un especialista de la empresa que puede estar en Noruega, Canadá o Nueva Zelanda.

“Tenemos un centro de especialidad que revisa y que tiene todo, los técnicos que se necesitan para atender la sustentabilidad en el sector minero, por ejemplo, o un centro de especialidad donde tenemos a los científicos climáticos que están haciendo las proyecciones climáticas para entender estos modelos, para ver cómo se van a ver afectadas las empresas”.

Los centros se han creado muchas veces dependiendo de las necesidades locales, el centro de especialidad minero está en Canadá, el de Economía Circular, que tiene que ver con empaques y su regulación está en Europa donde “cada vez es más estricta en cuanto a plásticos, por ejemplo, tenemos un centro de excelencia donde nosotros los traemos, les consultamos y son ellos quienes nos ayudan a desarrollar los proyectos específicamente”.

El equipo de Latinoamérica Norte es “un equipo de profesionales muy diversos pero estamos enfocados en cierto tipo de proyectos, por ejemplo, hacemos mucho finanzas sustentables, hacemos mucho estrategia de sostenibilidad, ayudamos con los temas regulatorios también a las grandes empresas que tienen que reportar en algunos marcos, algunas son públicas en Estados Unidos, otros en Europa, otros en los dos, entonces hay que entender con qué tienen que cumplir y nos hacemos de estos expertos muy especializados cuando es necesario”.

La motivación

Si bien la moral, el querer ser socialmente responsable y tener un planeta con aire más respirable son grandes motivadores para iniciar un proceso de transformación a procesos sostenibles, en EY han identificado cinco drivers para estas conversiones energéticas, digitales y de procesos.

“Hay dos principales, uno es el sector financiero, el hecho de que el sector financiero invierta o desinvierta, que estos fondos de inversión que están invirtiendo en proyectos que cumplen con algunos estándares internacionales y están mitigando los riesgos climáticos y están cumpliendo con los reportes y con las metas que han publicado, el hecho de que te premien e inviertan si tienes o cumples con ciertos criterios y el que desinviertan en ciertas compañías que consideran que no están o publicando lo necesario de información o cumpliendo con las metas que ya se pusieron o que simplemente es una tecnología que no está disminuyendo las emisiones de este planeta, al contrario las está aumentando. El sector financiero es fundamental”.

El sector financiero ha empujado muchas veces a las legislaciones a hacer lo propio (otras veces lo ha hecho empujado por los gobiernos de avanzada, sobretodo en Europa), “la regulación está obligando a nivel global a las empresas a que tomen acción, a que reporten y a que mitiguen este riesgo climático, la única manera de miti-
garlo… bueno, hay varias pero de las maneras de mitigarlo es entendiendo cuál es mi riesgo climático a mis operaciones, cómo lo puedo evitar, cuáles son esas acciones que tengo que tomar”.

Hay otros tres drivers identificados por Ruth y su equipo, que “a lo mejor todavía no están empujando a las empresas, todavía, pero no pasará mucho tiempo antes que lo hagan”. Uno de ellos es la actitud de las nuevas generaciones “que se quieren vincular a una empresa que tiene un propósito. Cuando tú estás haciendo las contrataciones te preguntan ¿cuál es el propósito de la empresa?’, no están dispuestos a trabajar en una
empresa que sea altamente contaminante o que no tome en cuenta el impacto ambiental de la operación productiva, o industrial”.

La experta nos asegura que ya muchas empresas están interesadas en entender cómo se pueden vincular y conectar con estas nuevas generaciones desde un propósito. El segundo driver que aún no conecta tanto es el tema de los consumidores.

“Vimos en una encuesta de EY que 80% de los consumidores está consciente del impacto ambiental de los productos; México todavía no movemos la aguja para cambiar la decisión de compra, porque naturalmente todos estos productos son más caros, no estamos ahí todavía, pero lo que sí te dicen todos los consumidores es que les importa el impacto ambiental de todo lo que consumen”.

Ahí le otorgan a la empresa la responsabilidad de minimizar el impacto ambiental y dejan clara su obligación de ser transparente con sus consumidores, de comunicarles cómo es que estás etiquetando un producto u otro. “Ese es un cambio generacional que también está muy relacionado a los temas de talento”.

La última, “que para nosotros es súper importante, es la vinculación en las cadenas de valor con países de Europa o con Estados Unidos”, eso es fundamental, al tener la regulación en otros países y nosotros ser parte de esta cadena de suministro porque el mundo está completamente integrado, “entonces ya nos importa, porque nos van a dejar de comprar, vas a dejar de ser competitivo, y vas a perder mucho mercado si no atiendes a las necesidades de la cadena de valor.

Que esto es la gran empresa que tiene que reportar sus emisiones y las emisiones del tercero que es la cadena de valor”.

La huella de carbono

“Todos tenemos huella”, dice con claridad la Socia de EY, “lo único es que los temas son diferentes, por ello necesitamos un equipo muy especializado en muchos temas, porque no es lo mismo hacer un proyecto para un resort en Centroamérica que los proyectos que estamos haciendo aquí con empresas de alimentos y bebidas, con empresas muy grandes desde alimentos, de cementeras, embotelladoras, que es muy distinto, pero cada una tiene un impacto y hay que encontrarlo y hay que hacer ese estudio de materialidad y hay que hablar con los stakeholders, y ahí es donde tú te vas dando cuenta que a lo mejor tu impacto va a disminuir, por ejemplo, las emisiones de transporte de las personas, pero vas a aumentar las emisiones por el uso de la videollamada, porque estás usando el datacenter, estás usando la electricidad, entonces siempre hay que ver qué es lo que te impacta, qué es material para ti, y empezar a trabajar desde ese ángulo”.

Al hablar de sostenibilidad normalmente las personas aterrizan en temas de medioambiente, el impacto medioambiental, las consecuencias del cambio climático. “Que la temperatura del globo terráqueo sea un poco más alta de lo que teníamos antes de la época pre industrial, eso es lo que está haciendo que el mundo se ponga de acuerdo, que se firme el acuerdo de París, que la ONU publique principios para detenerlo, que pasen estas COPs, que las reuniones de cambio climático cada año, que los grandes capitales se reúnan a entender qué está pasando y ver cómo podemos ayudar y los gobiernos se pongan de acuerdo en ciertos principios que se van a seguir”.

Para Ruth, si bien el foco está en lo medioambiental, hay muchas aristas -y todas importantes- “el tema de sostenibilidad abarca muchas otras cosas, a mí me gusta mucho hacer énfasis en que también tenemos que tener en cuenta el impacto social, el impacto a la comunidad, la equidad de género, la inclusión, todos estos temas sociales y los temas de gobernanza, porque muchas veces mis colegas en Estados Unidos dicen que sin gobernanza no hay negocio y yo digo es que sí, pero hay muchos temas alrededor de la gobernanza desde la gobernanza de los datos, el entendimiento de por qué es importante, el entendimiento de los riesgos en mi negocio, entonces los temas de gobernanza también son enormes y esos también como que está muy bien tener ahí la S en ESG y todo mundo lo menciona, pero son temas que yo creo que no podemos dejar de hacer hincapié y de comunicar y de saber que tiene una importancia muy relevante dentro de las estrategias de sostenibilidad”.

Los retos a futuro

Con todos los reportes, cambios de actitud, proactividad en la agenda medioambiental en el mundo, Ruth Guevara es optimista, pero cautelosa en sus pronósticos, “se trata de un gran reto, enorme, es un desafío, es un cambio cultural, cambio en la forma de hacer negocios, una disrupción completa en muchas de las industrias. Yo lo que veo es que va a tomar mucho tiempo, sí vamos a llegar en algún momento, no sé si va a ser en 2050 porque también el cambio tecnológico tiene que acompañar todos estos nuevos modelos de negocio y la tecnología, aunque avanza muy rápido, hay muchos retos de tecnología que todavía tenemos en el mundo”.

En su perspectiva, ve una una transición lenta, que tiene que acompañarse de muchos factores, “por un lado la regulación, por otro lado los negocios, los consumidores, la oportunidad de negocio, tenemos que encontrar que esto sea viable de manera financiera porque si no, quién va a querer hacer una estrategia sostenible a ser una empresa más verde si te va a costar tres veces más implementar, si el proveedor no lo encontraste, entonces tienes que encontrar una vertical de negocio también”.

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