Lucha continua

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Un acto de abierta misoginia fue lo que catapultó a Beatriz a emprender, establecer su propia compañía y unirse a la lucha constante para conseguir equidad de género en el sector energético.

En las plataformas petroleras tu veías 100 hombres y una mujer, que era la cocinera… tal vez la de seguridad e higiene, pero no más”; expone Beatriz sobre la falta de paridad en ciertas partes del sector, porque en el que ella participa actualmente, en estaciones de servicio “ahí hay más y en renovables la tienen fácil porque ya hay, pero cuando inicié mi carrera hace 20 años no había en Gas LP, ahorita habemos tres o cuatro y en petroleras hay más”.

Cuando estudiaba la secundaria, nos cuenta, Beatriz quería ser bióloga y estaba preocupada por salvar al planeta’, armaba sus propios cuadernos con las hojas sobrantes de años anteriores. Al hacer su examen para su educación media superior en el Instituto Politécnico Nacional, solamente puso dos opciones: Diagnóstico, Mejoramiento Ambiental en la Voca 10 y Técnico en Ecología en la Voca 6 (en la cual quedó) de la cual se decantó por la entonces
nueva Ingeniería en Sistemas Ambientales.

Texto: Jacobo Bautista/Fotos: Óscar Agis

Al escuchar de una profesional de Profepa que los egresados de esta carrera “podían hacer auditorías ambientales que se cobran muy bien, yo dije: ‘quiero eso’ y desde ahí se me quedó la idea de estudiar esta carrera para tener mi consultoría”.

Siempre inquieta, activa, rebelde y propositiva, uno de sus maestros la reclutó para trabajar en el Centro de Investigación e Innovación Tecnológica del IPN, donde hacían proyectos con Pemex, “me quedé en el laboratorio haciendo pruebas de aguas y emisiones a la atmósfera, con muchos servicios para Pemex, Conagua y muchas instancias de gobierno”, pero a los tres meses buscó un nuevo reto y se lo dieron “para certificar al laboratorio del Centro en ISO 9000 cuando estaba empezando”.

Tras el éxito en la certificación de calidad (lo hizo en la mitad del tiempo establecido), pasó a trabajar para proyectos de Pemex dentro del IPN, “hacíamos ingeniería, auditorías ambientales en ductos, terminales y plataformas”, esto cuando comenzaban las preocupaciones y acciones con corte medioambiental en el sector hidrocarburos, “llegué en el momento adecuado”, agrega Beatriz con una gran sonrisa.

Punto de Quiebre

“Fui Auditora Ambiental en Entrenamiento por parte de Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) donde me certifiqué, cómo terminé la carrera… no sé”, comenta Beatriz sonriendo.

La también Presidenta de la Asociación de Distribuidores y Expendedores de Energía recuerda que en clase se tomaban mucho tiempo, incluso un semestre para temas que ella resolvía en un día.

Todo este exitoso trabajo de Beatriz en el IPN fue trabajando con puros hombres, tanto en el Instituto como en Pemex, “yo era la única que andaba en campo, me decían ‘ingenierita’”. Poco después de graduarse fue con el Director de Proyectos y sintiéndose perfectamente capacitada para ello, le pidió la dirección de alguno de los proyectos. La reacción del Director no pudo ser peor, se rió y le dijo ‘aquí no cabe una jefa’. Beatriz renunció.

“Tengo todo el conocimiento, sé dirigir proyectos, pues me voy a lanzar a poner mi propia consul- toría que es lo que siempre había querido, desde que decidí estudiar la carrera. Así empezó Grupo CIITA, porque no me dieron una dirección de proyecto”.

En sus propias palabras, Grupo CITTA “es la punta de lanza de cualquier proyecto, si quieres poner una planta de Gas LP y tienes el recurso económico. Desde la ubicación, el uso del suelo, hacemos todo el estudio de factibilidad, si vas o no a vender, si tienes o no competencia e incluso si el terreno es factible para la planta de gas”.

Mecánico de suelo, topografía, hidrológico, geológico, geofísico, impacto ambiental, la evaluación del impacto social, el permiso de la CRE, el proyecto ejecutivo “y tenemos alianzas con diferentes unidades de inspección para los dictámenes. Hacemos proyectos llave en mano, a excepción de la construcción”.

El principal objetivo de Grupo CIITA es que el regulado cumpla toda la normatividad que existe.

Lucha por la equidad

El interés de Beatriz Marcelino por términos de equidad, participando en grupos como Voz Experta, siempre ha estado en su campo de acción, “he visto que las mujeres son más comprometidas, más responsables, más multitask, echadas para adelante, pero también he visto la inseguridad de las mujeres. Mi interés es empoderar a las mujeres, tenemos las mismas capacidades, si no físicas, sí intelectuales”.

Con origen en una familia matriarcal, desde pequeña ha tenido el interés de verse a ella misma en posiciones de decisión y de jalar a otras mujeres a tomar este mismo camino, parte de ello está en convencer a las mismas mujeres que ellas pueden llegar a los puestos directivos.

Así como siempre le han molestado comentarios misóginos en donde se cuestiona por un lado la capacidad profesional por ser madres o esposas o, si son exitosas profesionalmente, dudan que estén casadas y tengan familias, “así como eso me molesta, también me choca cuando las mujeres se quejan y justifican ciertas faltas ‘porque soy mamá’, porque estoy en mis días’ ¡no! no te pongas esos límites. No va en consecuencia de la división de género”.

Beatriz se considera feminista, “voy a las marchas, hago mucho por esas situaciones, lucho por la equidad, pero vemos limitantes cuando las mujeres dicen ‘no puedo porque tengo dos niñas’ ¡no! sí pueden, precisamente
porque tienen dos hijas (o los que sean) que sea su motivación”.

El tema de empoderar a la mujer “sí es mucho trabajo, sobretodo de cambiar el chip de que no solamente estamos para ser amas de casa, asistentes o secretarias. Hemos querido jalar a ingenieras y mandarlas a una planta de
gas, y no se lo creen”.

Pendientes

Para terminar nuestra plática, Beatriz regresa a los pendientes del sector; en energías renovables el tema de equidad está muy fuerte, “en estaciones de servicio ya vemos muchos despachadora, pero en gas e hidrocarburos”,
lamenta, “todavía hace falta, todavía nos ven a las mujeres como intrusas, creen que estamos ahí por cuotas”.

Como Grupo CIITA, dirigida por ella misma, donde hay un equipo con un componente femenino muy fuerte, “me ha costado mucho trabajo porque compites o licitas con hombres y lo que dicen es ‘sabe más el hombre’, así de cínico”.

Si bien en el sector hay una gran lucha, un sentido de unidad entre las mujeres del mismo, con todos los avances e incluso luchando por cuotas, todavía hay mucho que hacer y Beatriz está dispuesta, preparada y con ganas
de seguir en esta lucha.

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