México tendrá la Energía más Cara del Mundo: La Que No se Tiene

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Ahora resulta que, sobre todas las demás fuentes de energía, México codicia la que menos tiene, una que debido al contexto geopolítico, que dimana invasión Rusia a Ucrania, es de las más caras y que proviene de un proveedor a quien nuestro gobierno ha provocado enjundiosamente, los Estados Unidos de América. El Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) 2022-2036 prevé que sus centrales de ciclo combinado –alimentadas de gas natural—aumentarán casi un 35% entre hoy y el 2025. Así, una de las preguntas cuya respuesta debería ser más que evidente es ¿de dónde lo vamos a sacar?

Al principio del sexenio, el Presidente canceló las licitaciones para la exploración y extracción del gas de lutitas por motivos “socio-ambientales.” Más allá de estos últimos, era previsible que esos procesos no fueran exitosos por otras razones. En esos tiempos, buscar y sacar gas de lutitas no era negocio para nadie, ni para el mercado ni para el estado. A unos 3 dólares el Millones de Unidades Térmicas Británicas, la opción razonable para México era seguir con las importaciones, con el acento en aumentar la infraestructura de transporte y también de almacenamiento.

Sin embargo, así como el gobierno detuvo las licitaciones para producir más gas natural, tampoco ha convocado la ampliación del sistema de gasoductos. Mientras tanto, se ha hablado aquí y allá de la materialización de infraestructura de almacenamiento de este hidrocarburo. En realdad, ni gobiernos anteriores ni éste, hasta el momento, ha avanzado en crear las instalaciones para tener inventarios estratégicos del insumo que consumirán las plantas de generación anunciadas por el PRODESEN. 

Amén de esa serie de incongruencias, en días pasados el presidente anunció la construcción de una terminal de licuefacción y un gasoducto en Salina Cruz, que transportará gas importado desde Texas hacia México, para ser conducido hasta Coatzacoalcos, Veracruz y a Salina Cruz, Oaxaca. Sin embargo, estas moléculas viajeras no llegarán para quedarse. México sólo será una escala más en la ruta de este gas pues, a su arribo en la tierra del quesillo y del mezcal, las moléculas paseantes serán puestas bajo presión para transformarse en metano líquido y ser exportado a Asia. Según el presidente, no sólo tenemos gas suficiente para exportar sino también dicha infraestructura, que quedará lista en el segundo semestre de 2024 (rayando el final del sexenio) generará alrededor de 3000 empleos.

¿Cómo es esto? Necesitamos gas para que se cumplan los fines del PRODESEN; y, en cambio el presidente anuncia que el gasoducto y la terminal de licuefacción no serán para México, el cual será tan sólo un puente para que el gas se vuelva líquido en su ruta hacia el continente asiático. Es algo así como la ruta de la seda pero con gas y en sentido contrario. Es la ruta del gas metano región 4.

Por si esto no fuera el colmo, hace días se reportó que la Agencia Espacial Europea (ESA) detectó que en los campos Ku-Maloob-Zap, en la Sonda de Campeche, de las plataformas de Pemex, hubo emisiones de 4,000 toneladas de gas, por lo que viajaron a la atmósfera 3.37 millones de toneladas de dióxido de Carbono. México Mágico de Moléculas Viajeras: unas partirán a Asia y otras al espacio. Ante este absurdo, cabe la parodia del cursi adagio:

“Si amas el gas natural, déjalo ir…

Lamentablemente, ese gas sí es nuestro y nunca volverá.

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