Regeneración urbana, clave para que el sector de la construcción crezca en 2021

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Durante 2020, afectado por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, el sector de la construcción sufrió una caída a nivel mundial. Sin embargo, México tiene buenas estimaciones para su recuperación, con un crecimiento en la inversión a infraestructura de hasta 5%, equivalente a 445,000 mil millones de pesos (mdp).

De acuerdo con Abraham Fabila Cisneros, CEO de World Business Capital, además de la pandemia, la crisis de la industria constructora se agravó en el país debido a la ausencia de un plan nacional de infraestructura y a las bajas expectativas del sector privado sobre el crecimiento y la estabilidad macroeconómica en el país.

Por su parte, instituciones como la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) consideran que para la recuperación de la construcción es vital que el Gobierno y la Iniciativa Privada trabajen en conjunto y de manera coordinada para superar los retos y encontrar soluciones rápidas y eficaces que favorezcan a todos los actores que involucra dicho sector.

En ese sentido, la Red de Ciudades BID (Banco Interamericano de Desarrollo) -plataforma de conocimiento, relacionamiento y soluciones que promueve sostenibilidad ambiental, económica y social de más de 200 ciudades de América Latina y el Caribe-, destaca el papel de la planificación y regeneración urbana, como herramientas para impulsar el desarrollo económico local y crear nuevos proyectos, proteger a los inmuebles y zonas de preservación histórica, y transformar a los que ya existen para atraer a nuevos residentes, incluidos los sectores comercial e industrial.

Ejemplo de ello es Washington, donde se han desarrollado proyectos inmobiliarios para un crecimiento inclusivo y equitativo, con base en el Plan Integral del Distrito, que establece que la ciudad debe crecer de forma inclusiva para alcanzar su máximo potencial, enfrentando desafíos como crear nuevos vecindarios, mejorar la educación, generar empleo y conectar la ciudad con el espacio público, el transporte y el entretenimiento.

Asimismo, dicho documento agrega que el objetivo es hacer de la ciudad “el modelo global para la prosperidad inclusiva y la resiliencia, mostrando cómo la diversidad y la innovación pueden impulsar el crecimiento económico equitativo”, fomentando el espíritu emprendedor y la innovación, realizando acciones para la prosperidad inclusiva, y aumentando la base comercial formal.

En este rubro, los centros comerciales a su vez se han convertido en un motor de desarrollo en las urbes en donde se instalan, pues además de implementar mejoras tanto en el aspecto urbano como en la seguridad de la zona (limpieza, iluminación, mobiliario, etc.), también contribuyen al bienestar, calidad de vida y generación de empleos directos e indirectos.

“La construcción de un nuevo centro comercial implica la contratación de arquitectos, ingenieros, obreros, carpinteros, gasfiteros, personal de seguridad, empresas de carga de desmontes… Una vez inaugurado, de acuerdo a cada necesidad dentro del centro comercial y de las tiendas que aloja, se contrata personal administrativo, de ventas, de limpieza, entre otros perfiles especializados en retail”, señala Rafael Zavala, gerente de Laborum, compañía experta en la búsqueda y contratación de personal.

Por ello, hoy en día los desarrolladores apuestan por áreas urbanas de uso mixto que rodean inmediatamente el mercado inmobiliario con espacios comerciales, residenciales, de restaurantes, hoteleros de entretenimiento, que además de ayudar a la recuperación del sector de la construcción, contribuyen a elevar los estándares de calidad de vida de los habitantes.

Durante 2020, afectado por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, el sector de la construcción sufrió una caída a nivel mundial. Sin embargo, México tiene buenas estimaciones para su recuperación, con un crecimiento en la inversión a infraestructura de hasta 5%, equivalente a 445,000 mil millones de pesos (mdp).

De acuerdo con Abraham Fabila Cisneros, CEO de World Business Capital, además de la pandemia, la crisis de la industria constructora se agravó en el país debido a la ausencia de un plan nacional de infraestructura y a las bajas expectativas del sector privado sobre el crecimiento y la estabilidad macroeconómica en el país.

Por su parte, instituciones como la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) consideran que para la recuperación de la construcción es vital que el Gobierno y la Iniciativa Privada trabajen en conjunto y de manera coordinada para superar los retos y encontrar soluciones rápidas y eficaces que favorezcan a todos los actores que involucra dicho sector.

En ese sentido, la Red de Ciudades BID (Banco Interamericano de Desarrollo) -plataforma de conocimiento, relacionamiento y soluciones que promueve sostenibilidad ambiental, económica y social de más de 200 ciudades de América Latina y el Caribe-, destaca el papel de la planificación y regeneración urbana, como herramientas para impulsar el desarrollo económico local y crear nuevos proyectos, proteger a los inmuebles y zonas de preservación histórica, y transformar a los que ya existen para atraer a nuevos residentes, incluidos los sectores comercial e industrial.

Ejemplo de ello es Washington, donde se han desarrollado proyectos inmobiliarios para un crecimiento inclusivo y equitativo, con base en el Plan Integral del Distrito, que establece que la ciudad debe crecer de forma inclusiva para alcanzar su máximo potencial, enfrentando desafíos como crear nuevos vecindarios, mejorar la educación, generar empleo y conectar la ciudad con el espacio público, el transporte y el entretenimiento.

Asimismo, dicho documento agrega que el objetivo es hacer de la ciudad “el modelo global para la prosperidad inclusiva y la resiliencia, mostrando cómo la diversidad y la innovación pueden impulsar el crecimiento económico equitativo”, fomentando el espíritu emprendedor y la innovación, realizando acciones para la prosperidad inclusiva, y aumentando la base comercial formal.

En este rubro, los centros comerciales a su vez se han convertido en un motor de desarrollo en las urbes en donde se instalan, pues además de implementar mejoras tanto en el aspecto urbano como en la seguridad de la zona (limpieza, iluminación, mobiliario, etc.), también contribuyen al bienestar, calidad de vida y generación de empleos directos e indirectos.

“La construcción de un nuevo centro comercial implica la contratación de arquitectos, ingenieros, obreros, carpinteros, gasfiteros, personal de seguridad, empresas de carga de desmontes… Una vez inaugurado, de acuerdo a cada necesidad dentro del centro comercial y de las tiendas que aloja, se contrata personal administrativo, de ventas, de limpieza, entre otros perfiles especializados en retail”, señala Rafael Zavala, gerente de Laborum, compañía experta en la búsqueda y contratación de personal.

Por ello, hoy en día los desarrolladores apuestan por áreas urbanas de uso mixto que rodean inmediatamente el mercado inmobiliario con espacios comerciales, residenciales, de restaurantes, hoteleros de entretenimiento, que además de ayudar a la recuperación del sector de la construcción, contribuyen a elevar los estándares de calidad de vida de los habitantes.

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