Todo para hacerlo

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Los paneles solares son cada día más comunes, no solamente a nivel habitacional, comercios e industrias se han unido a esta -ya no tan nueva- forma de generar energía eléctrica. En el frente de la lucha por colocar más paneles solares en México se encuentra Aldo Díaz, quien desde Guadalajara busca profesionalizar una actividad que sin su ayuda, podría caer en el caos.

Poco a poquito estamos ganando un terreno que no teníamos”, reconoce Aldo Díaz, “sabemos que lo solar no es la solución única, como tampoco es el hidrógeno verde, pero somos un componente de esta solución”.

El gran obstáculo es que “hay mucho desconocimiento, no solamente en la población en general sino en toda la cadena, si pregunto por tres marcas de cigarros todo el mundo puede decirlas, pero cuando pido tres marcas de paneles solares no tienen ni idea y peor cuando pregunto por tres empresas que los instalen”.

Una de las relaciones mentales que se tiene con esta industria, y que le ha hecho daño “es el hippie que consume solo orgánico en un rancho alejado de cualquier comunidad, no lo piensan los empresarios”, relata.

“Hemos hecho encuestas en distintas industrias, de quien ha instalado medio mega y ahora de pagar 5 millones de pesos pagan 500 de electricidad y están contentos con ello. A ellos les preguntamos por qué no adquirieron antes la tecnología y la respuesta suele ser ‘no creí que fuera para mi, yo no soy hippy’”, lamenta Aldo.

El gran descubrimiento de estos empresarios al decidirse por la vía solar para sus necesidades energéticas es que el problema pasa por lo medio ambiental, sí, pero se refleja directamente en sus finanzas. “A partir de la Reforma Energética de Peña Nieto solo hay dos cosas que son 100% deducibles del Impuesto Sobre la Renta (ISR), las modificaciones a los edificios para personas con discapacidades y la energía solar, este es otro gran descubrimiento de todos, porque muchas veces el contador también desconoce esta medida, entonces vamos con los colegios de contadores, lo revisan y ven que es cierto”.

En opinión no solo de Aldo, sino de los clientes de sus asociados, resulta el mejor de los negocios porque además de los ahorros, de la deducibilidad, “al final se vuelven sustentables; es un tema de dinero, y de imagen”.

Tecnológicamente se entiende también poco, “si digo que me dedico a la energía solar, muchos van a pensar en los calentadores de agua, que sí, son solares pero también las calculadoras de los años 80”.

Tampoco ayuda la falta de claridad que tiene el gran público (y de repente muchos industriales) sobre lo que están pagando en materia de energía, “poco se entiende qué es un kilowatt hora y menos se entiende cuánto vale. A la hora que se explica en términos de ‘vas a ahorrar x número de pesos’ le queda claro a todo el mundo”.

El otro gran frente del consejo es la profesionalización de este subsector, “a pesar de que tenemos una normativa no se rige al 100%, por poner un ejemplo, los paneles no deben ser asegurados por ley a pesar de que tienen un costo alto, que es una inversión a largo plazo; además de ello pocas veces se investiga a quien lo instala, con quién lo compran”.

Las grandes empresas, las multinacionales lo entienden mejor, a veces ellos incluso comienzan con el tema medioambiental y saben que parte del resultado serán ahorros y una mejor gestión de sus recursos, pero fuera de ellas es difícil que otros negocios adopten esta tecnologías.

Los riesgos son muy caros, “si ponemos un promedio de dos paneles por 25 mil pesos, ¿qué más tienes al interior de tu casa con ese costo? si tienes son pocas, una computadora o un gran refrigerador, pero estos no están expuestos a la intemperie ¿por qué no los aseguran?”

La analogía que expone Aldo es de una televisión de 80 mil pesos con la mejor resolución del mercado, no la vamos a adquirir de una marca que desconocemos en un establecimiento cuyo origen tampoco conocemos.

No solamente hacen cabildeos para crear mejores reglamentaciones al respecto, desde su expertis técnico sino al interior de la industria para que todos hagan un mejor trabajo. En primer lugar está en saber quiénes son los que saben y los que no saben y de ahí ir trabajando, no en perseguir y clausurar a los poco profesionales sino capacitarlos, ayudarlos a subir su nivel y certificarlos para crear un ecosistema robusto donde exista más conocimiento de esta alternativa energética y un buen número de profesionales a quien acudir.

“Para entrar y mantenerse en la asociación no hay un costo de afiliación o de membresía, somos totalmente gratuitos, para entrar lo que sí debes hacer es un examen -avalado por la Secretaría de la Educación Pública- que es lo mínimo que debes saber para estar en esta industria, si lo sabes eres bienvenido”.

Y para quien desee aprender, las opciones que ofrecen son increíbles: “Tenemos un programa de expertos, que lo da Víctor Ramírez, que es el influencer número uno en este país en energía solar; está Efraín Castellanos de la Agencia de Energía de Durango, Rodolfo Alvarado que es de los grandes ingenieros en el tema, tenemos a los grandes académicos de tal manera que si no sabes no puedes entrar pero si quieres aprender aquí está todo esto”.

El Consejo de Profesionales de Energía Fotovoltaica, a cinco años de su creación, son la asociación más grande del país con más de 650 socios “que además se apoyan entre ellos, la mayoría son pequeños empresarios con regiones bien definidas, si a alguien en Monterrey le ofrecen un proyecto en Cancún, puede ir con márgenes muy ajustados o rechazarlo, pero ahora dice ‘yo sé que este otro socio tiene la capacidad y está certificado’, además con el respaldo de la asociación”.

90 % de las empresas en el sector tiene menos de diez empleados, todos son PyMes, y comparten el problema de las pequeñas y medianas empresas, muchos de sus retos están al momento de crecer, el desarrollo de su marca, de la fidelidad, uso de herramientas como las CRM y el tema legal, “estos temas financieros, jurídicos y estratégicos tratamos de dárselos de alguna manera, no es gratuito y de esa manera crecemos todos”.

Otro gran reto es el avance tan rápido en estas tecnologías, “lo que compré e instalé hace diez años es obsoleto, sigue funcionando y seguirá funcionando 20 años pero ya están superados, si falla alguno y tiene garantía me lo reemplazarán con uno que tiene el doble de producción”. Mantenerse al día requiere esfuerzo y dedicación, ya que el mundo está apostando a lo solar, “eso hace que en investigación y en capacidad tecnológica todo sea muy nuevo”.

Los crecimientos en la industria son de entre 35 a 40%, México es el tercer país del mundo con más irradiación solar, por lo que el futuro se ve prometedor para toda la industria, siempre y cuando bajo el sol se coloquen los reglamentos por un lado y la profesionalización por el otro, los beneficiados serán todos sus clientes.

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