Una blasfemia la transición energética en México

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Existe una gran diferencia entre transformar y hacer una transición, estamos confundiendo estos términos en el sector energético, y están siendo mal empleados, debido a que los estamos acotando a tener soberanía o control, y no estamos conceptualizando que, hoy en día, esto no ayuda a tener la tecnología necesaria para poder acceder a un desarrollo económico.

Autor: Ramsés Pech – Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos

La soberanía y control de un país, no depende de quién extrae, explota o invierte para transformar lo que está en el subsuelo, superficie o atmósfera, sino depende el cuánto, cómo, y para qué lo utiliza.

Aquí trataré de explicar qué es una verdadera transición energética. Para una mejor comprensión del tema, cuando usemos estas dos palabras, será de la siguiente forma:

  1. Primero debemos de conceptualizar cuánta, y qué tipo de energía primaria tenemos. Puede provenir del subsuelo, suelo, aire, agua o todo aquello que tomamos de los recursos naturales. Destacando principalmente los rayos solares, viento, petróleo crudo, gas natural, ríos, vapor de volcanes, minerales como carbón, y próximamente el litio (en 10 años), desechos orgánicos, o protones de elementos de la tabla periódica. Es decir, energías en su estado natural, que no han sido transformadas por medio de tecnología. El objetivo de este inicio: saber cuánto tomamos, cuánto queda y si será renovable. El mundo llegará en 2050, al tener energía infinita por medio de la fusión nuclear.
  1. Determinado lo anterior, ahora debes tener la tecnología y el volumen necesario para ser utilizado para su transformación en energía portadora de la primaria, la cual es llamada secundaria. Las tecnologías de mayor uso, son: plantas de generación o de procesamiento, refinerías u otras tecnologías que puedan generar algún combustible, energías de uso final o un elemento que libere energía, y cuyo fin es ser usado en las actividades cotidianas del ser humano. En cuanto a este último dato, cada país debería desarrollar las propias, y en el caso de no hacerlo, deberá depender del importar las mismas de otros países, y con la salvedad que pueda tener la de mayor actualización posible, como es el caso de México actualmente.

Estos dos puntos son importantes, y es a donde, a raíz de la reforma energética realizada por parte de EU en 2020, aunado a los planes presentados en la administración del presidente Biden, ha dado un giro adicional al comprender a qué se refiere el mundo con transición energética.

Continuando con los puntos, debemos de incluir los siguientes:

  1. Una vez determinada cuánta energía primaria tomamos y transformamos en secundaria, debemos adicionar a esta suma cuánto exportamos e importamos para poder cubrir al mercado interno. La realidad de México, al hacer esta operación matemática de balance, es que estamos en un déficit en aumento, debido a que traemos recursos naturales de otros países, y transformados para su consumo. Podríamos decir, otros países están gastando sus recursos, y nosotros tendremos en el futuro, pero esto es falso, debido a lo que ellos nos exportan en el futuro.
  1. El paso siguiente es determinar quién, o cómo es usada por los hogares, industria, transporte o sector agropecuario, debido a que son el pilar de un desarrollo económico, y depende de un volumen de usuarios finales. Aquí es importante determinar la demanda del consumo en forma de combustibles, electricidad, petroquímicos, minerales, o materias primas para su transformación y uso. Todo ligado a determinar, el crecimiento en el futuro.
  1. Teniendo los datos del punto c y d, determinaremos cuánto realmente usamos de energías primarias y secundarias, valoraremos cuánto no utilizamos, convirtiéndo en un desperdicio energético y/o económico, al no saber aprovechar el calor, gases, o residuos que emanen de todo lo anterior. Objetivo: Minimizar el daño al ambiente; determinando si lo que tomo de energía primaria es correcto, y la tecnología que uso es la idónea. 

¿Crees que México cumple con todos los puntos?

Pero esto no termina, debido a que partir del 2020, debemos de adicionar un inciso adicional, gracias a la aceleración de la invasión de Rusia a Ucrania, la diplomacia ambientalista creada por EU y Europa, a la cual podemos resumir de la siguiente forma, y de la que México no tiene idea hasta el momento:

  1. Obteniendo los resultados del inciso e, el mundo no se limitará a continuar usando recursos no renovables, pero sí al delimitar al cuánto. Esto debido a que existen, y están desarrollando inversiones en tecnologías que aprovechen mejor a las energías primarias. Ahora deberán incluir en este proceso, a una nueva forma de inversión adicional en cada proyecto, como la captura de metano, gases de efecto invernadero, calor o residuos que pueden ser transformados en energías secundarias o portadores de energía para ser aprovechados en un mayor tiempo, cuyo fin será reducir la toma de recursos innecesarios de la naturaleza. México, como hará ante tasas de intereses altos hoy día, y las empresas del estado, no tiene en sus presupuestos estos recursos adicionales para poder cumplir con este inciso.

La reforma energética no es el plan, lo son y deben ser las herramientas para poder tener una transición energética real, bajo un acuerdo entre los poderes de la nación, para el bien común de la sociedad. Pero si no somos dueños de tecnologías, importamos, y dependemos de otros países para tener acceso a tecnología, ¿por qué perdemos el tiempo en banalidades puritanas que no llevan a nada, y solo atrasan al conocimiento de las generaciones actual y en el futuro? 

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