Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó la emisión de un convenio modificatorio que le permitirá pagar hasta 29 mil 235 millones de pesos de deuda con proveedores y contratistas en un plazo de hasta ocho años, de acuerdo con el formulario 6-K presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés).
El documento detalla que estos convenios corresponden a adeudos contraídos a lo largo de 2025 y que podrán liquidarse mediante pagos trimestrales de capital e intereses, lo que ofrece una salida parcial a empresas proveedoras que enfrentan presiones de liquidez por los retrasos en los pagos.
No obstante, el alcance del acuerdo resulta limitado frente al tamaño real del problema financiero. Al cierre del tercer trimestre de 2025, la deuda acumulada de Pemex con proveedores y contratistas ascendía a 517 mil millones de pesos, por lo que los convenios anunciados apenas representan 5.6% del total.
Liquidez bajo presión
En el reporte enviado a la SEC, Pemex aseguró que cuenta con recursos suficientes para atender sus compromisos inmediatos. “Pemex espera que los flujos de efectivo netos de sus actividades operativas y financieras, el efectivo disponible de nuestras líneas de crédito, las contribuciones de capital y los equivalentes de efectivo sean suficientes para cumplir con nuestros requisitos de capital de trabajo, servicio de la deuda y gastos de capital para el resto de 2025”, señaló la empresa.
Sin embargo, la petrolera también reconoció que su capacidad para obtener financiamiento adicional o recibir nuevas aportaciones del Gobierno federal depende de factores fuera del control de su administración, por lo que no existe garantía de que dichos apoyos se materialicen.
Una deuda estructural
Pemex admitió que mantiene una carga financiera considerable, derivada principalmente del financiamiento de proyectos de inversión y de sus gastos operativos. La empresa subrayó que, debido a la elevada carga fiscal asociada al pago de derechos de extracción de hidrocarburos, los flujos de efectivo generados por sus operaciones no han sido suficientes para cubrir completamente sus necesidades de inversión.
“Los programas de inversión de capital han sido parcialmente financiados por aportaciones del Gobierno Federal”, reconoció la empresa, lo que refuerza la dependencia de Pemex del respaldo público para sostener su operación.
Si bien los convenios modificatorios representan un alivio para una parte de la cadena de suministro, el tamaño de la deuda pendiente mantiene la presión sobre la petrolera y sobre miles de empresas que dependen de su estabilidad financiera. El reto, coinciden analistas del sector, no sólo está en reestructurar pagos, sino en resolver de fondo la viabilidad operativa y financiera de la empresa productiva del Estado.
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