Louis Vuitton reimagina el Porsche 911 en colaboración con Singer

Por primera vez, la maison francesa firma un producto co-creado con otra marca, y lo hace nada menos que en el mundo del automóvil.

por:   Redacción
Hace 3 horas
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La historia de esta colaboración no comenzó con un auto, sino con un reloj. Todo arrancó cuando Singer solicitó a Louis Vuitton el diseño de un reloj para el tablero para uno de sus vehículos. El encargo fue confiado a La Fabrique du Temps, el taller relojero de la maison en Suiza, y pronto quedó claro que el proyecto podía ir mucho más allá de una sola pieza. El resultado son dos Porsche 911 clásicos completamente reimaginados junto a Singer, el atelier californiano célebre por sus restauraciones de altísima personalización sobre la icónica silueta del 911.

Así lo explica Jean Arnault, director de Relojería de Louis Vuitton: la petición inicial de un reloj terminó por abrir la puerta a personalizar cada elemento funcional del vehículo, combinando la marroquinería y la relojería de la casa. Rediseñar el cuadro de instrumentos —velocímetro, cuentarrevoluciones y relojes auxiliares— para que dialogaran con el lenguaje gráfico del reloj Tambour representó, según la propia maison, un año entero de trabajo minucioso.

De ahí nació una decisión mucho más ambiciosa: reimaginar el coche por completo. Louis Vuitton encargó a Singer un cupé a través de sus servicios Classic y un cabriolet a través de sus servicios Classic Turbo, este último bajo la dirección creativa de Nicolas Ghesquière, director artístico de Colecciones de Mujer de la casa.

Orange vintage car parked on a sandy beach at sunset, with a surfboard on its roof and distant hills in warm light.

El primer vehículo, un Porsche 911 tipo 964 restaurado mediante los servicios Classic de Singer, luce una carrocería en color saffron con acentos en azul cobalto, dos tonalidades profundamente ligadas al archivo cromático de Louis Vuitton. El saffron remite al amarillo de sus embalajes históricos, mientras que el azul cobalto rinde homenaje a los baúles de viaje que la casa diseñó para Citroën en 1924.

El coche incorpora un portaequipajes a medida capaz de transportar un baúl, una tabla de surf o un par de esquís, subrayando la vocación de viaje del proyecto. En el interior, la tapicería en cuero de tono VVT, el acolchado en «malletage» —inspirado en el interior de los baúles Vuitton— y los hilos de pespunte amarillo convierten la cabina en una extensión de la marroquinería de la casa. Hasta los mandos de ventilación, los pomos y los interruptores han sido fabricados en metal con técnicas de acabado propias de la alta relojería, en rodio plateado.

El motor es un seis cilindros bóxer de 4.0 litros atmosférico y refrigeración por aire, con transmisión manual de seis velocidades, tracción trasera y frenos cerámicos-carbono.

Louis Vuitton branded dashboard in a luxury car, with blue upper panel and red quilted leather interior.

El segundo automóvil, un cabriolet 964 con motor turboalimentado, fue concebido bajo la dirección de Nicolas Ghesquière, quien ha descrito el proyecto como una oportunidad para reconectar con su pasión por el diseño automotor. Pintado en blanco Calcaire Lutétien —en referencia a la piedra caliza que da color a los edificios de París, incluida la sede histórica de la maison en Pont Neuf— el coche combina acentos dorados y maderas nobles que evocan la estética de las embarcaciones clásicas.

El maletero trasero, revestido en madera de nogal americano dispuesta como la cubierta de un runabout, alberga un baúl de tres piezas diseñado a medida. El reloj de salpicadero, aquí ubicado en el centro de la consola, se combina con una llave de encendido dorada y una guantera trasera reconvertida en compartimento de equipaje.

Bajo el capó monta un seis cilindros bóxer de 3.8 litros con doble turbo y refrigeración por agua, transmisión manual de seis velocidades con modos de conducción seleccionables, y el mismo sistema de frenos cerámicos-carbono que su hermano atmosférico.

Orange vintage convertible with a surfboard on the roof, parked on a sandy beach with luggage in the foreground and ocean in the background.

Louis Vuitton no se ha limitado a vestir los coches: también ha diseñado sendas cápsulas de indumentaria y accesorios pensadas para sus conductores. Para el cupé Classic, la propuesta incluye una chaqueta de motorista en piel granulada, vaqueros de algodón y seda, zapatillas car-shoe LV Rally, guantes de conducción perforados y un casco integral en fibra de carbono. El equipaje —un baúl Bisten, un Keepall 50 y bolsas de maletero delantero— se fabrica en piel Millésime a juego con la tapicería del coche.

Para el cabriolet Classic Turbo, Ghesquière ha creado un mono a medida en seda de paracaídas, gafas de sol en oro y acetato, y un reloj Tambour Automatic en cerámica y oro amarillo que dialoga con el reloj de salpicadero del propio vehículo. La colección de equipaje se completa con la Petite Malle, el bolso Noé en lona y un maletín pensado para los documentos del automóvil.

Fundada en California en 2009, Singer se ha convertido en referencia mundial en la restauración y personalización del Porsche 911, bajo un lema que resume su filosofía: la búsqueda incesante de la excelencia. La firma cuenta con instalaciones en California, donde se restauró el modelo Classic, y en Inglaterra, donde se construyó el Classic Turbo.

Two vintage Porsche convertibles, orange and white, parked on a gravel driveway with a scenic mountain landscape in the background.

Para Louis Vuitton, el proyecto conecta con una tradición que se remonta a 1897, cuando la casa ya diseñaba baúles pensados específicamente para automóviles. En 1909, los nietos de Louis Vuitton llegaron a construir su propio coche para exhibir los productos de la maison. Décadas después, los concursos de elegancia organizados por la casa en París, Londres y Nueva York consolidaron ese vínculo entre lujo, viaje y automovilismo.

Con estos dos Porsche 911, Louis Vuitton reactiva esa historia y la lleva a un terreno inédito: la primera vez que la maison firma un producto verdaderamente co-creado con otra casa, uniendo relojería, marroquinería y moda en un mismo objeto rodante.

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