Aunque aún no se la propuesta de prohibir la exportación de diésel en Estados Unidos, e incluso hay muchas dudas de que se lleve a cabo, ya se están materializando impactos uno de ellos son la brecha entre el índice de referencia mundial del Brent y el West Texas Intermediate, que es una referencia para Estados Unidos.
El Brent y el West Texas, que son los dos principales precios de referencia (o benchmarks) del petróleo crudo a nivel mundial que sirven para fijar el valor del combustible en los mercados financieros.
Esta semana el precio del Brent cotizó alrededor de los 106 dólares y el WTI en 94 dólares y esta amplia diferencia es producto de las declaraciones de Washington sobre una posible prohibición de las exportaciones de diésel, lo que indica que los mercados esperan que las refinerías estadounidenses procesan menos crudo si su producción de diésel se queda estancada en el mercado nacional.
Aunque esto podría suponer un alivio inmediato para los elevados precios internos de diésel, el mayor descuento de los futuros del crudo estadounidense podría ser un presagio de doble filo: un indicador de que se avecinan subidas en los precios de la gasolina, mientras que, a largo plazo, los precios del gasóleo también podrían empezar a subir de nuevo.
A medida que los inversores descuentan un escenario en el que el diésel quedaría bloqueado en Estados Unidos, los futuros del crudo West Texas Intermediate llegaron a cotizar el jueves hasta 12,02 dólares por barril por debajo de los futuros del Brent, su mayor descuento desde el 6 de mayo.
Los analistas afirman que las refinerías estadounidenses podrían reducir su volumen de procesamiento de crudo hasta en un 12 % si se prohibieran las exportaciones de gasóleo, lo que probablemente provocaría que los principales centros de almacenamiento se llenaran en el plazo de un mes.
Estados Unidos es el mayor exportador mundial de gasóleo, con unas exportaciones netas de alrededor de 1,2 millones de barriles al día, frente a una producción de 5,1 millones de barriles al día, según Morgan Stanley.
Estas exportaciones han compensado en parte el déficit provocado por la pérdida de barriles procedentes de Oriente Medio, mientras que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado. Los suministros de gasóleo también han disminuido desde Rusia, que ha impuesto en repetidas ocasiones sus propias prohibiciones de exportación para hacer frente a la escasez provocada por los ataques con drones ucranianos contra sus refinerías de petróleo.
La Casa Blanca desmintió el miércoles las informaciones aparecidas en los medios de comunicación según las cuales se estaba preparando una prohibición de 90 días para la exportación de gasóleo, y el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, afirmó que una prohibición no permitiría controlar la subida de los precios. El martes, sin embargo, el presidente Donald Trump declaró que apoyaba dicha prohibición.