Subsidios a combustibles, clave para mantener precios bajos: Sheinbaum

Sheinbaum destaca que sin subsidios, la gasolina regular superaría los 30 pesos por litro, y defiende la estrategia del Gobierno para estabilizar precios y proteger la economía familiar.

Hace 1 hora
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Análisis del costo fiscal de los subsidios a combustibles
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Mario Becerril

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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, defendió la estrategia del Gobierno federal para estabilizar los precios de las gasolinas y el diésel, al señalar que, sin los estímulos fiscales y el acuerdo con el sector gasolinero, la gasolina regular podría superar los 30 pesos por litro y el diésel alcanzar más de 35 pesos.

Durante su conferencia matutina del 19 de octubre, la mandataria sostuvo que estas medidas buscan contener el impacto de los precios de los combustibles en la economía de los hogares y evitar presiones adicionales sobre el costo del transporte y las actividades productivas.

“El acuerdo que tomamos con gasolineros y el subsidio que estamos dando a los combustibles es importantísimo”, afirmó Sheinbaum, al contrastar la estrategia mexicana con las protestas registradas en Francia por el encarecimiento del costo de vida.

La presidenta explicó que su administración combina estímulos fiscales a los combustibles con un acuerdo voluntario entre el Gobierno y las empresas gasolineras para mantener límites de precio a la gasolina regular y al diésel.

Acuerdo gasolinero: gasolina regular por debajo de 24 pesos

La Estrategia Nacional para Estabilizar el Precio de la Gasolina Regular y el Diésel fue renovada por seis meses el 31 de agosto de 2026, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El acuerdo establece mantener el precio de la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el del diésel por debajo de 27 pesos por litro. En las zonas fronterizas, el límite para el diésel es de 25.39 pesos por litro, según el comunicado oficial.

La estrategia busca dar certidumbre a los consumidores y a los sectores productivos, en un entorno internacional de volatilidad en los precios del petróleo y sus derivados.

Para México, el precio de los combustibles es un factor relevante que trasciende el gasto de los automovilistas. La gasolina incide en los costos de movilidad y distribución, mientras que el diésel tiene un papel central en el transporte de mercancías y en diversas actividades industriales.

Por ello, contener sus precios puede ayudar a moderar presiones sobre los costos logísticos y la inflación, aunque el alcance de estos efectos depende también de otros factores económicos y energéticos.

Subsidios a la gasolina: el costo fiscal de contener los precios

Además del acuerdo con los empresarios gasolineros, el Gobierno federal utiliza estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para reducir la carga tributaria que se aplica a los combustibles.

La SHCP determina semanalmente los porcentajes y montos de estos estímulos, por lo que el apoyo puede variar entre la gasolina regular, la gasolina premium y el diésel, según las condiciones del periodo correspondiente.

Para la semana del 17 al 23 de octubre de 2026, la Federación mantuvo por sexta semana consecutiva el estímulo fiscal total al IEPS del diésel, de acuerdo con información publicada por La Jornada a partir del acuerdo difundido en el Diario Oficial de la Federación.

Sin embargo, esta política también tiene implicaciones para las finanzas públicas. Cuando Hacienda reduce o absorbe el impuesto aplicable a los combustibles, disminuyen los ingresos fiscales que se obtendrían sin ese apoyo.

Un análisis publicado por El País el 13 de octubre señaló que los estímulos aplicados a gasolinas y diésel habían superado los 80 mil millones de pesos y que la recaudación del IEPS a combustibles registró una caída de 5% entre enero y agosto de 2026, frente al mismo periodo del año anterior.

Así, la política de estabilización plantea un equilibrio entre proteger el poder adquisitivo y contener los costos energéticos para las empresas, por un lado, y administrar el impacto de los estímulos sobre los ingresos del Gobierno, por otro.

Sheinbaum contrasta la estrategia mexicana con las protestas en Francia

Durante su conferencia, Sheinbaum hizo referencia a las movilizaciones y los disturbios registrados en Francia, donde el descontento por el costo de vida se sumó a las demandas de distintos sectores sociales.

Las manifestaciones del 17 de octubre reunieron a estudiantes, trabajadores públicos, transportistas y otros grupos, en una jornada marcada por enfrentamientos y actos de vandalismo en distintas ciudades, según reportes de El País.

La mandataria mexicana utilizó este escenario para subrayar la importancia de evitar aumentos pronunciados en los precios de los combustibles.

“Vean lo que está pasando en diversos países del mundo, el descontento por el incremento de los precios”, señaló.

Su argumento es que los estímulos fiscales y el acuerdo con las estaciones de servicio contribuyen a amortiguar el impacto de las variaciones internacionales sobre los consumidores mexicanos.

No obstante, las protestas en Francia responden a un contexto económico y social más amplio, por lo que el comportamiento de los precios de los combustibles es uno de los factores que deben analizarse dentro de ese escenario.

¿Qué implica la política de precios de los combustibles para México?

La estrategia del Gobierno federal tiene implicaciones para el mercado energético y la economía nacional. Mantener relativamente estables los precios de la gasolina regular y el diésel puede dar mayor certidumbre a hogares, transportistas y empresas que dependen de estos combustibles.

Al mismo tiempo, el uso de estímulos fiscales expone a las finanzas públicas a un costo que puede cambiar de acuerdo con los precios internacionales, las decisiones tributarias y las condiciones del mercado.

El desafío consiste en sostener un equilibrio entre la estabilidad de los precios, la protección del poder adquisitivo, la competitividad de las actividades productivas y la disponibilidad de recursos públicos.

La declaración de Sheinbaum coloca nuevamente a los combustibles en el centro de la política económica mexicana: su precio no solo determina cuánto pagan los consumidores al cargar gasolina, sino que también influye en los costos de transporte, la distribución de mercancías y las decisiones financieras del Gobierno.

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Mario Becerril

Lic. en Periodismo y Comunicación con una maestría en Alta Dirección en Mercadotecnia, motivado por comunicar a las industrias que mueven México.

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