Diésel de Dos Bocas vuelve a los mercados internacionales

Las exportaciones de diésel UBA desde la refinería Olmeca crecieron a fin de año, reavivando el debate sobre si la planta ya alcanzó una operación estable.

Hace 17 horas
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Foto:Depositphotos

La refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, volvió a colocarse en el centro de la conversación energética hacia el cierre de 2025, luego de que se registrara un repunte en las exportaciones de diésel de ultrabajo azufre (UBA) durante los meses de noviembre y diciembre, tras un periodo marcado por envíos esporádicos y ajustes operativos.

De acuerdo con reportes de mercado y seguimiento de embarcaciones, México reanudó los envíos de ULSD desde Dos Bocas y, conforme avanzó el último bimestre del año, se observaron más cargamentos en tránsito. Este movimiento devolvió a la refinería al radar de los operadores y comercializadores del Golfo de México.

La señal fue interpretada de inmediato como positiva: contar con volúmenes exportables implica que la planta está produciendo. Sin embargo, una lectura más cautelosa sugiere que las exportaciones también pueden responder a desajustes temporales en la logística interna, que obligan a colocar el producto en el exterior mientras se afinan procesos y canales de distribución nacionales.

El contexto explica por qué estos envíos fueron observados con atención. A lo largo de 2025, la Presidencia reconoció paros técnicos y reinicios graduales en la refinería Olmeca, así como revisiones a equipos clave que llevaron a reducir cargas en ciertos momentos. En abril, la mandataria aseguró que uno de los paros “no fue nada serio” y descartó daños mayores, aunque fuentes abiertas señalaron que, ante limitaciones de infraestructura interna, Pemex optó por exportar parte del diésel producido mientras terminaba de ajustar especificaciones, logística y salidas al mercado doméstico.

Esta combinación de arranques progresivos y exportaciones tácticas ayuda a explicar por qué los cargamentos de noviembre y diciembre llaman la atención: representan un avance en la curva de estabilización de la refinería, pero no constituyen por sí mismos una prueba definitiva de operación continua y estable.

El plan oficial para Dos Bocas se sostiene en tres ejes: incrementar la carga de crudo, consolidar las unidades secundarias como hidrotratadoras, reformadoras y el coker y asegurar la colocación del producto en el mercado nacional. La prioridad del gobierno federal es sustituir importaciones de combustibles, no exportarlos. No obstante, mientras se perfecciona la coordinación entre producción, calidad y logística, los envíos al exterior han funcionado como una válvula de escape.

Para Pemex Trading (PMI), la exportación temporal de diésel UBA puede resultar conveniente en ciertos momentos, al permitir optimizar márgenes cuando los inventarios en la costa del Golfo están ajustados y evitar acumulaciones en terminales nacionales que aún no absorben de manera constante los volúmenes de Olmeca. Desde 2025, Reuters había anticipado que, conforme avanzara la rampa de la refinería, Pemex reduciría exportaciones de crudo e incluso comenzaría a enviar diésel al exterior ante cuellos de botella internos. Los movimientos de fin de año parecen respaldar ese escenario.

De cara a 2026, el mercado seguirá de cerca tres indicadores clave. El primero será la regularidad de los embarques: pasar de picos aislados a programaciones constantes sería una señal de mayor estabilidad operativa. El segundo, la calidad del producto, ya que el diésel UBA compite en un mercado exigente y los diferenciales de precio reflejarán la consistencia de las especificaciones. El tercero, la absorción doméstica: un aumento sostenido en las ventas internas y una reducción de importaciones confirmarían avances reales hacia la autosuficiencia.

Mientras esos elementos se consolidan, el repunte exportador de noviembre y diciembre cambia el tono del debate. Dos Bocas ya no solo representa inversión y pruebas, sino que comienza a generar producto comercializable. La incógnita ya no es si puede hacerlo, sino si logrará mantenerlo de forma constante.

Para los consumidores, el tema no es ajeno. Una oferta más sólida de diésel UBA nacional permitiría a mayoristas balancear mejor sus inventarios entre importaciones y producción interna, ayudando a suavizar precios y reducir la exposición a choques externos. Para las finanzas públicas, cada barril que deja de importarse o que se exporta con margen mejora la ecuación fiscal. Y para Pemex, es la oportunidad de demostrar que la refinería Olmeca está dejando atrás la etapa de obra y pruebas para entrar en una fase de mayor regularidad. El primer trimestre de 2026 será clave para confirmar si ese avance se consolida.

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