El “mejor” petróleo mexicano termina en Cuba, y detrás de esta situación hay razones técnicas, económicas y geopolíticas que han colocado a México como el principal suministrador de crudo para la isla caribeña, en un contexto donde la producción petrolera nacional enfrenta desafíos significativos.
De acuerdo con especialistas, el petróleo más ligero considerado de mayor calidad por su facilidad de refinación que produce Pemex es precisamente el que se exporta con mayor frecuencia a Cuba. Esta práctica responde, en parte, a las limitaciones de infraestructura de las refinerías cubanas, muchas de ellas antiguas y con capacidad reducida para procesar crudo pesado con alto contenido de azufre.
La situación se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro y la consiguiente orden del expresidente estadounidense Donald Trump de prohibir el suministro de petróleo venezolano a Cuba. Esa medida abrió un espacio que México ha ocupado como principal proveedor de crudo para la isla gobernada por Miguel Díaz-Canel.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha garantizado la continuidad de los envíos petroleros. Recientemente, el buque Ocean Mariner zarpó con 86 mil barriles de crudo hacia La Habana, en un ejemplo de la persistencia de esta relación comercial.
Costos y consecuencias para México
Expertos como Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, y retomado por diversos medios, advierten que enviar el petróleo más ligero fuera de México tiene un costo de oportunidad significativo. En un escenario donde la producción de hidrocarburos está en declive y las exportaciones se mantienen en niveles reducidos, cada barril de crudo ligero enviado a Cuba representa un barril menos disponible para ser refinado en el país o comercializado en mercados más lucrativos.
Esta dinámica es especialmente relevante para instalaciones como la refinería de Dos Bocas y el Sistema Nacional de Refinación (SNR), diseñados inicialmente para procesar crudos ligeros. Sin embargo, la producción doméstica ha visto un aumento en la proporción de crudo pesado, complicando el uso óptimo de la infraestructura nacional.
Opacidad y preocupaciones internacionales
La petrolera estatal no ha dado cifras oficiales completas sobre el volumen total de crudo enviado a Cuba, lo que ha sido señalado por analistas y organizaciones como un tema de opacidad en el manejo de estos datos. Algunos reportes sugieren que Pemex habría declarado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, apenas una fracción del valor real de los envíos realizados en 2025, lo que alimenta la discusión sobre la transparencia de estos acuerdos.
Cuba, dependiente del exterior
Para Cuba, importaciones como las mexicanas son esenciales. La isla consume entre 100 y 110 mil barriles diarios de petróleo, mientras que su producción interna ronda apenas 40 mil barriles, en su mayoría de crudo pesado para uso en plantas eléctricas. Eso obliga a La Habana a recurrir a suministros externos para sostener su economía y su infraestructura energética.
Este intercambio energético entre México y Cuba pone de manifiesto la complejidad de equilibrar necesidades diplomáticas, económicas y estratégicas en un sector clave como el energético, justo cuando la producción y refinación doméstica atraviesan una etapa de retos importantes para Pemex y el país.