El Gobierno de México ha recurrido a instancias judiciales para defender la continuación del proyecto Amigo LNG, una planta privada de licuefacción de gas natural en el Golfo de California, tras la suspensión de su autorización ambiental.
Suspensión ambiental y respuesta gubernamental
El proyecto Amigo LNG, una de las tres plantas de licuefacción de gas natural que se planean en el Golfo de California, enfrenta una suspensión en su autorización de impacto ambiental que impide el avance de las obras. Ante esta situación, la Agencia de Seguridad, Energía y Medioambiente (ASEA) anunció que presentará un recurso ante tribunales para que se determine el alcance de esta suspensión y se permita el inicio de la construcción.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental informó que un juez determinó que la ASEA incumplió una sentencia que prohibía avanzar en el Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental. Aunque el proceso fue suspendido en marzo de 2026, la Agencia otorgó la autorización en mayo, manteniendo la decisión en secreto. ASEA sostiene que la suspensión no implicó una paralización absoluta y buscará que un Tribunal Colegiado revise la legalidad de la resolución.
Implicaciones para la inversión y cronograma
Estos obstáculos legales complican la obtención de la Final Investment Decision, documento clave para que las empresas estadounidenses Epcilon LNG y asiática LNG Alliance aprueben la inversión y financiamiento del proyecto. Inicialmente prevista para 2022 y luego para inicios de 2026, esta decisión aún no se ha concretado.
Posición oficial y contexto ambiental
Durante la conferencia de prensa presidencial, la secretaria de Energía, Luz Elena González, detalló que la planta ocupará 41 hectáreas en una zona ya impactada y que operará con cinco buques mensuales, equivalentes al 4% del tráfico marítimo actual en la región. Además, contará con almacenamiento de hasta 290,000 metros cúbicos de gas, similar a otras terminales en México.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la existencia de un amparo que impide avanzar en la construcción, pero afirmó que parte del gas será para exportación y otra para el mercado interno. Destacó que México importa el 70% del gas natural que utiliza y que la capacidad actual de almacenamiento cubre entre tres y cinco días de suministro. Aseguró que no se permitirá un daño ambiental significativo en el Golfo de California.
Proyectos similares y oposición ambiental
Amigo LNG es uno de tres proyectos que buscan convertir el Golfo de California en un centro logístico para exportar gas estadounidense a Asia. Los otros son Saguaro Energía en Sonora y Cosalá LNG en Sinaloa. Todos reciben gas desde Texas mediante gasoductos transfronterizos y enfrentan litigios promovidos por organizaciones ecologistas. Un proyecto adicional, Vista Pacífico LNG, fue cancelado en 2026 debido a regulaciones y oposición ambiental en la costa oeste de Estados Unidos.
La sociedad civil alerta que el Golfo de California es un ecosistema frágil que alberga hasta el 40% de los mamíferos marinos y un tercio de los cetáceos del mundo. Cada planta implicaría un impacto equivalente a dos millones de automóviles, además de riesgos por fugas y tráfico de buques metaneros.
Apoyos gubernamentales y controversias
El proyecto Amigo LNG ha recibido respaldo del Gobierno federal y estatal. En febrero de 2026, durante una gira en Sonora, la presidenta Sheinbaum y el gobernador Alfonso Durazo se comprometieron a agilizar permisos para iniciar la construcción. La inversión estimada es de 6,800 millones de dólares (unos 130,000 millones de pesos). En julio, Durazo afirmó que la planta contaba con todos los permisos necesarios.
Investigaciones periodísticas revelaron que el Gobierno federal cedió 36 hectáreas de mar a Amigo LNG y que el Estado de Sonora entregó 54 hectáreas tierra adentro en Guaymas. Estas cesiones y autorizaciones ambientales han generado disputas entre autoridades y preocupaciones del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco sobre posibles impactos ecológicos y sociales irreversibles.