La crisis energética provocada por el conflicto en Medio Oriente ha llevado a los principales países consumidores de petróleo a recurrir a una de sus herramientas más importantes para estabilizar el mercado: las reservas estratégicas.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció que sus países miembros liberarán 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia, la mayor distribución coordinada de este tipo en la historia, en un intento por contener el aumento de los precios del crudo que se ha intensificado durante la guerra.
Las reservas estratégicas de petróleo son inventarios de crudo o productos refinados que gobiernos o empresas almacenan como un mecanismo de seguridad energética.
Su objetivo es responder a crisis de suministro, interrupciones repentinas del comercio internacional o conflictos geopolíticos que afecten el flujo de hidrocarburos. En momentos de tensión, estos volúmenes pueden introducirse al mercado para reducir la escasez física y moderar la volatilidad de los precios.
Con este mecanismo en mente, la AIE busca contrarrestar la enorme perturbación causada por el cierre casi total del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos más estratégicos para el comercio energético mundial y por donde normalmente transita una parte significativa del petróleo global.
Se trata del mayor despliegue coordinado desde 2022, cuando los países miembros de la agencia pusieron en el mercado 182 millones de barriles tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, medida que también buscaba estabilizar los precios del crudo.
El tema fue abordado en una reunión de líderes del G7 celebrada en París y encabezada por el presidente francés, Emmanuel Macron, donde se discutieron posibles respuestas a la crisis energética global derivada del conflicto y la interrupción del comercio petrolero en Medio Oriente.
La ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, confirmó previamente que la cifra de 400 millones de barriles forma parte del plan coordinado entre los países industrializados. Señaló además que Alemania participará en la liberación y que Estados Unidos y Japón serían los principales contribuyentes al volumen que se pondrá a disposición del mercado.
Sin embargo, incluso con esta liberación masiva, el impacto podría ser limitado frente a la magnitud de la disrupción actual. Si se liberaran 100 millones de barriles durante el próximo mes, el ritmo diario sería de alrededor de 3,3 millones de barriles por día, muy por debajo de la interrupción estimada de 20 millones de barriles diarios provocada por el bloqueo del paso marítimo entre Irán y Omán.
Los precios del crudo repuntaron el miércoles ante las dudas de los inversionistas sobre la capacidad del plan para compensar la escasez potencial. El Brent subía 3,31 dólares, o 3,8 %, a 91,11 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense aumentaba 3,13 dólares, también 3,8 %, hasta 86,58 dólares por barril.
De acuerdo con un análisis de Bloomberg Intelligence, incluso si el G7 libera parte de sus reservas estratégicas, el efecto sería insuficiente para cerrar el déficit de suministro generado en Medio Oriente. En ese contexto, las reservas de emergencia funcionan más como un amortiguador temporal del mercado que como una solución definitiva ante una crisis geopolítica que sigue escalando.
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