Los inversionistas del mercado financiero mexicano aún confían en Petróleos Mexicanos (Pemex). Así lo interpretan especialistas luego de que el viernes pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informara que la petrolera concretó su regreso a los mercados financieros mediante una colocación de Certificados Bursátiles por un monto total de 31,500 millones de pesos (mdp).
Se trata de la emisión corporativa de mayor volumen en la historia del mercado local, con lo que Pemex alcanzó el techo máximo del programa de financiamiento autorizado ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para este año.
“Conseguir 31 mil millones de pesos o más, dependiendo de la cifra final exacta que se maneje en el cierre, en una sola operación dentro del mercado mexicano es gigantesco. Lo normal era que Pemex saliera a buscar dólares al extranjero; lo histórico aquí es lograr convencer a inversionistas locales de prestarle tal cantidad de dinero de un solo golpe. Esto demuestra que, a pesar de los problemas, todavía hay quien confía en que la empresa, con el respaldo del gobierno, va a pagar”, explica Jorge Sánchez Tello, consultor senior financiero independiente.
De acuerdo con el comunicado de Hacienda, la emisión registró una demanda de 63 mil 285 millones de pesos, equivalente a una sobresuscripción de 2.5 veces sobre el monto objetivo de 25 mil millones y de 2.0 veces el monto total colocado de 31 mil 500 millones de pesos. Esta alta demanda permitió una reducción promedio de 42 puntos base respecto a la indicación inicial.
El éxito de la colocación, señala Sánchez Tello, se explica en buena medida por el atractivo rendimiento del papel emitido, cercano al 7.65 por ciento, frente a tasas de referencia como los Cetes, que pagan alrededor de 7.0 por ciento.
“En un mundo donde las tasas de interés van a empezar a bajar, incluido México, los inversionistas se pelearon por estos bonos que todavía pagan muy bien. Hubo sobredemanda —querían comprar más de lo que había— y eso permitió a Pemex darse el lujo de pagar un poquito menos de intereses”, detalla.
Además, el especialista subraya que los inversionistas no pierden de vista el respaldo gubernamental. “No le prestan a ‘Pemex, la empresa quebrada’; le prestan a ‘Pemex, el brazo petrolero del Estado mexicano’”, resume.
Beneficios en el corto plazo, riesgos a mediano
Más allá del éxito en el mercado bursátil local, Sánchez Tello advierte que esta operación es “un tanque de oxígeno, no la cura de la enfermedad”.
Entre los beneficios inmediatos destaca que Pemex obtiene recursos para cubrir deudas de corto plazo sin recurrir a dólares de las reservas internacionales; además, al endeudarse en pesos reduce el riesgo cambiario y envía una señal de estabilidad al demostrar que el mercado local puede sostener a la petrolera.
Sin embargo, a mediano plazo persisten las preocupaciones. La deuda total no disminuye, solo cambia de acreedor y de plazo; continúa la dependencia fiscal si Pemex no logra aumentar la producción de petróleo o hacer rentable la refinación, y la SHCP mantiene la presión de respaldar financieramente a la empresa.
“En conclusión, esta emisión es una gran maniobra financiera que compra tiempo valioso y reduce la presión del dólar, pero por sí sola no resuelve los problemas estructurales de producción y rentabilidad de Pemex”, concluye el especialista.