Pemex acumuló pérdidas por 100 mil millones de dólares entre 2019 y 2026, lo que genera una presión creciente sobre las finanzas públicas mexicanas y pone en riesgo la estabilidad económica del país.
En los años recientes la empresa estatal ha enfrentado una caída en su producción y exportaciones, además de registrar pérdidas acumuladas significativas. Esto ha convertido a Pemex en una de las mayores cargas para las finanzas públicas mexicanas.
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) reportó que entre 2019 y el primer trimestre de 2026, Pemex acumuló pérdidas cercanas a 100 mil millones de dólares. Este resultado se atribuye a un modelo operativo enfocado en la refinación y la autosuficiencia en combustibles, que ha resultado económicamente costoso para el Gobierno federal.
Producción y exportaciones insuficientes
Actualmente, Pemex produce alrededor de 1.36 millones de barriles diarios, lejos de la meta oficial de 1.8 millones. Además, sólo exporta una cuarta parte de su producción, destinando la mayor parte del crudo al Sistema Nacional de Refinación. Sin embargo, la refinación sigue siendo un negocio deficitario, con un costo mínimo anual de 10 mil millones de dólares absorbidos por el Estado.
El IMEF señala que, de haberse seguido una estrategia distinta, Pemex podría haber reducido su deuda sin afectar las finanzas federales.
Consecuencias para las finanzas públicas
Los ingresos petroleros también muestran un debilitamiento. En los primeros meses de 2026, los recursos del sector estuvieron 23.9% por debajo de lo previsto. Además, la renta petrolera del Gobierno cayó 43.1% en términos reales durante 2024.
El respaldo financiero del Estado a Pemex sigue creciendo. En 2025, el apoyo ascendió a 35 mil millones de dólares, y para 2026 se prevén otros 14 mil millones. Aunque Pemex aportó 99 mil millones de pesos hasta mayo, el Gobierno le devolvió 86.7 mil millones mediante transferencias, dejando un saldo neto de apenas 12.3 mil millones, el menor en más de una década.
Riesgos para la deuda y la estabilidad económica
El deterioro financiero de Pemex afecta también la deuda soberana. La relación deuda pública/PIB aumentó de 29% en 2000 a 53% en 2025, y podría superar el 60% en los próximos años, poniendo en riesgo el grado de inversión de México.
Las agencias calificadoras consideran el respaldo a Pemex como un pasivo contingente para el Gobierno. La pérdida del grado de inversión elevaría los costos de financiamiento y aumentaría la volatilidad financiera.
Propuestas para una reforma estructural
Ante este panorama, el IMEF recomienda replantear el modelo operativo de Pemex. Entre las propuestas destacan abandonar la refinación en instalaciones deficitarias, redirigir recursos a la exploración y producción de crudo, y revisar la estructura laboral de la empresa para mejorar su eficiencia.