La utilización del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por parte de empresas exportadoras mexicanas registró una caída histórica en 2025 y el arranque de 2026, en medio de un entorno comercial más restrictivo y mayores costos operativos.
De acuerdo con información publicada por El Economista, el uso del acuerdo se redujo a 10.9% durante 2025 y descendió aún más hasta 1.09% en el primer trimestre de 2026, según declaraciones de Rubén Reséndiz, consejero y expresidente de la Asociación de Industriales de El Salto (AISAC).
De principal herramienta comercial a uso marginal
Durante años, el T-MEC fue el principal mecanismo para que las exportaciones mexicanas ingresaran al mercado estadounidense sin pagar aranceles.
Entre 2019 y 2024, su uso se mantuvo relativamente estable:
- 55.3% en 2019
- 52.1% en 2020
- 50.9% en 2021
- Cerca de 49% entre 2022 y 2024
El desplome reciente coincide con la imposición de aranceles de hasta 25% en automóviles y autopartes, así como nuevas medidas comerciales sobre acero y aluminio implementadas por Estados Unidos desde abril de 2025.
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Empresas buscan alternativas fuera del tratado
Pese a la caída en su utilización, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos no han disminuido.
Según Reséndiz, las empresas han comenzado a operar fuera del tratado, optando por mecanismos alternativos para mantener su acceso al mercado estadounidense.
“El tratado sigue existiendo formalmente, pero muchas empresas han comenzado a operar alrededor de él”, señaló al medio.
Reglas de origen: el verdadero reto
Más allá de los aranceles, el principal desafío radica en la complejidad del cumplimiento regulatorio, especialmente en la industria automotriz.
Un vehículo puede integrar entre 5,000 y 6,000 componentes, cada uno con requerimientos específicos de trazabilidad para demostrar su origen.
Las armadoras deben verificar que al menos el 75% del contenido sea regional para acceder a los beneficios del tratado, lo que implica:
- Recopilar información detallada de cada proveedor
- Analizar costos y porcentajes de contenido regional
- Integrar miles de datos en cálculos precisos
Este proceso ha elevado significativamente los costos operativos, al requerir personal especializado en comercio exterior, cumplimiento normativo y análisis aduanero.
Costos regulatorios superan beneficios arancelarios
El nuevo entorno ha llevado a una conclusión crítica para muchas empresas:
cumplir con las reglas del T-MEC puede ser más costoso que pagar aranceles.
Esto ha obligado a las compañías a aumentar inversiones en:
- Cumplimiento regulatorio
- Monitoreo de cambios normativos
- Gestión de cadenas de suministro
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Impacto en la competitividad y el nearshoring
El debilitamiento en el uso del T-MEC ocurre en un momento clave para México, que busca consolidarse como destino estratégico para el nearshoring.
Sin embargo, la creciente complejidad regulatoria y los costos asociados podrían limitar el potencial del país para aprovechar plenamente su posición en las cadenas globales de valor.
La evolución del tratado y su aplicación práctica será determinante para el futuro del comercio regional y la competitividad de sectores clave como el automotriz, manufacturero y energético.