La actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 no solo marcó un hito cultural para la música latina, sino que también llevó al escenario global una denuncia simbólica sobre la crisis energética de Puerto Rico. Entre los elementos más comentados del show destacaron los postes de luz que explotaban, una imagen cargada de significado social, histórico y político.
Lejos de ser un recurso visual espectacular, los postes de luz representan los apagones recurrentes y la fallida red eléctrica que afecta a la isla desde hace décadas y que se agravó tras el paso del huracán María en 2017. Durante la interpretación de “El apagón” (2022), los jíbaros trepando postes que chispeaban y estallaban evocaron la frustración colectiva de millones de puertorriqueños ante una infraestructura energética frágil, privatizada y constantemente colapsada.
Un símbolo recurrente en el universo de Bad Bunny
Los postes de luz no son un elemento nuevo en la narrativa visual del artista. Aparecen de forma recurrente junto a “La Casita” en sus giras y presentaciones especiales —como el Most Wanted Tour— y funcionan como un símbolo de identidad, resistencia y arraigo. Representan la vida cotidiana en Puerto Rico: barrios humildes, calles sin energía estable y comunidades que, pese a todo, siguen en pie.
En este contexto, los postes se convierten en una metáfora visual de la lucha social, de la permanencia en el territorio y del rechazo al abandono institucional.
Cultura, energía y protesta en el escenario más grande del mundo
El espectáculo inició con una recreación de la vida puertorriqueña: campos de caña de azúcar, viejitos jugando dominó, un puesto de piraguas y jíbaros con pavas. Desde ahí, Bad Bunny construyó un relato que conectó música, memoria histórica y denuncia social.
Momentos como la aparición de Ricky Martin interpretando “Lo que le pasó a Hawaii”, una canción asociada a la lucha por la autonomía de Puerto Rico, reforzaron el mensaje político del show. La secuencia culminó con “El apagón”, donde los postes de luz explotando funcionaron como un grito visual contra la precariedad energética y el abandono estructural.
Durante los casi 13 minutos de actuación, Bad Bunny cantó completamente en español, reafirmando su identidad cultural frente a una audiencia global. Al final, su mensaje fue claro:
“Y mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí”.
Con este acto, el artista logró algo inédito: transformar el Super Bowl en una plataforma de visibilidad para una crisis energética real, llevando una problemática local a la conversación internacional. Los postes de luz, en ese sentido, se consolidaron como uno de los símbolos más poderosos del espectáculo: una denuncia silenciosa, pero imposible de ignorar.