La Administración Trump ha presentado un plan para crear un fondo de 5.000 millones de dólares destinado a reconstruir las infraestructuras energéticas dañadas en Oriente Próximo, afectadas por el conflicto con Irán.
Propuesta y objetivos del fondo
El gobierno estadounidense busca establecer un fondo de inversión que apoye a los países del Golfo Pérsico en la reparación de oleoductos, refinerías y otras infraestructuras energéticas afectadas por la guerra con Irán. Esta iniciativa pretende reducir la dependencia del Estrecho de Ormuz como ruta principal para el transporte de petróleo y gas.
Según documentos consultados por The Wall Street Journal y declaraciones de funcionarios de Estados Unidos y Oriente Próximo, la propuesta contempla que ocho socios regionales —Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait, Omán, Irak y Jordania— aporten una suma equivalente para alcanzar un fondo total de 10.000 millones de dólares. Este fondo se denominaría Partnership for Allied Trust and Construction (Pact).
Contexto y desafíos de la iniciativa
El conflicto con Irán, que ya cumple siete meses, ha provocado daños significativos en infraestructuras energéticas clave, generando un impacto global en los mercados de petróleo y gas. Los ataques con misiles y drones han afectado decenas de refinerías y terminales de exportación, lo que ha elevado los costos de reparación y aumentado la presión sobre el suministro mundial.
Algunos diplomáticos de la región consideran que lanzar un fondo para reconstrucción sin un acuerdo de paz con Teherán es prematuro, pues las nuevas instalaciones podrían ser blanco de futuros ataques. Bilal Saab, director administrativo sénior de TRENDS US, advierte que la estrategia implica riesgos debido a la diversa dependencia de los países del Golfo respecto al Estrecho de Ormuz.
Gestión y alcance del fondo
La propuesta estadounidense indica que la Development Finance Corporation, una agencia federal que colabora con el sector privado para apoyar la política de seguridad nacional, administraría el fondo. Tradicionalmente, esta entidad ha trabajado con países en desarrollo, no con las ricas monarquías del Golfo.
Las conversaciones para definir los términos del fondo continúan, y aún no está claro cuándo ni si otros países se sumarán a esta iniciativa.
Impacto regional y global
Los ataques recientes, como el que paralizó el oleoducto de circunvalación en Arabia Saudí, han obligado a redirigir más petróleo a través del Estrecho de Ormuz, saturando la capacidad de los petroleros y elevando los costos de transporte. Además, las rutas comerciales en el mar Rojo enfrentan amenazas de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, que también han atacado instalaciones en Arabia Saudí.
La complejidad técnica y financiera para reconstruir las infraestructuras energéticas es elevada, con costos estimados en decenas de miles de millones de dólares. Mientras tanto, los países productores buscan rutas alternativas para mantener el flujo de petróleo, aunque estas soluciones temporales no alivian completamente los cuellos de botella ni reducen los precios.
Perspectivas y retos futuros
Según Umer Karim, investigador sobre seguridad en el Golfo de la Universidad de Birmingham, existe consenso en la región sobre la necesidad de crear rutas seguras y confiables que eviten el Estrecho de Ormuz, dado que la situación no se prevé igual a la previa al conflicto.
Sin embargo, esta dependencia geográfica entre países podría generar subordinaciones y complicar las relaciones bilaterales, lo que convierte la implementación del fondo en un desafío significativo.
-LESLYJ