México enfrenta una reducción sostenida en las exportaciones petroleras a Estados Unidos y busca diversificar sus mercados con un nuevo acuerdo para enviar crudo a Japón.
Reducción de importaciones petroleras mexicanas en Estados Unidos
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), las importaciones de petróleo mexicano han disminuido durante más de dos años consecutivos. En abril, las compras estadounidenses de crudo mexicano cayeron 28% anual, situándose en 266,800 barriles diarios.
Este descenso se debe a que Estados Unidos ha incrementado sus importaciones de petróleo desde otros países, como Guyana y Venezuela, buscando diversificar sus proveedores.
Motivos detrás del cambio de proveedores
El especialista en energía Luis Miguel Labardini, socio de Marcos y Asociados, explica que la reducción en compras responde a la incertidumbre de Estados Unidos sobre la capacidad de México para garantizar un suministro constante. «Estados Unidos está cambiando de proveedor porque no confía mucho en la capacidad de México para abastecer a sus refinerías», señaló.
Labardini también destacó que las importaciones estadounidenses de petróleo venezolano aumentaron 153%, según datos de la EIA.
La apuesta de México por Japón
Ante este panorama, México busca nuevos mercados para su petróleo, como Japón. Sin embargo, el volumen destinado a este país será limitado, ya que la mayor parte de la producción nacional se destina al Sistema Nacional de Refinación.
«Lo que se exporte será el excedente de la producción, porque la prioridad siguen siendo las refinerías mexicanas. Conforme disminuya la producción de crudo, también será menor el volumen disponible para exportación», explicó Labardini.
Factores geopolíticos que favorecen el acuerdo
Japón enfrenta la necesidad de diversificar sus fuentes de suministro debido a la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente y los riesgos en el tránsito marítimo del estrecho de Ormuz. Actualmente, aproximadamente el 97% del petróleo japonés proviene de países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Daniel Alcántara, especialista en energía de Santamarina y Steta, coincidió en que el acuerdo beneficia a ambos países: Japón reduce su dependencia del petróleo de Medio Oriente y México abre un nuevo destino para sus exportaciones.
Limitaciones y perspectivas del nuevo mercado
Alcántara advirtió que aún no es posible evaluar el impacto económico del acuerdo debido a la falta de información sobre el volumen de crudo, el precio pactado y la duración de los envíos.
A pesar del volumen limitado que podría exportarse, los expertos consideran que el acuerdo fortalece la relación comercial entre México y Japón, uno de los principales inversionistas extranjeros en el país, especialmente en la industria automotriz.