El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos comenzará una exploración masiva de petróleo, gas y minerales en Groenlandia, destacando la importancia estratégica de la isla para la seguridad nacional y europea.
Exploración energética y minera en Groenlandia
Trump informó que se prepara el inicio de una exploración a gran escala en Groenlandia, un territorio con abundantes yacimientos de petróleo, gas y minerales, incluyendo tierras raras aún sin explotar. Según el mandatario, la cantidad de petróleo disponible en la isla supera la de casi cualquier otra región del mundo.
La isla ártica se encuentra en una posición estratégica dentro del Círculo Ártico, en la ruta más corta para misiles entre Rusia y Estados Unidos. Esto la convierte en un punto clave para el llamado “Escudo de la Cúpula Dorada” que propone Trump para reforzar la defensa estadounidense.
Acuerdo de seguridad con Groenlandia y Dinamarca
En septiembre, Washington firmó un acuerdo de seguridad con Groenlandia y Dinamarca que incluye la construcción de dos nuevas bases militares en Narsarsuaq, al sur, y Mestersvig, al este de la isla, además de la base ya operativa en Pituffik, al norte.
Trump destacó que cualquier ataque futuro contra Estados Unidos tendría que atravesar Groenlandia, donde las defensas estadounidenses podrían interceptar amenazas como drones o misiles. Señaló que la ubicación ofrece ventajas únicas en tiempo, línea de visión y posición estratégica.
Reacciones y contexto regional
En agosto, reportes sobre operaciones preparatorias de una empresa petrolera estadounidense en una zona remota del este de Groenlandia generaron inquietud entre habitantes y autoridades locales. La isla también es relevante por el potencial que ofrece el deshielo polar para abrir nuevas rutas marítimas.
El interés de Estados Unidos en Groenlandia se intensificó tras la amenaza de Trump de tomar el territorio por la fuerza, lo que llevó a formalizar el acuerdo de seguridad con Dinamarca y Groenlandia.
La exploración y presencia militar en Groenlandia reflejan la creciente competencia geopolítica en el Ártico, donde recursos naturales y rutas estratégicas cobran importancia global.