Hace dos décadas, reunir en México a las grandes casas relojeras parecía una apuesta arriesgada. Hoy, el Salón Internacional Alta Relojería (SIAR) celebra su vigésima edición del 20 al 22 de octubre en The St. Regis Mexico City, convertido en punto de encuentro de coleccionistas, aficionados, profesionales y medios de México y América Latina.
Para el negocio, el SIAR es una lectura directa de cómo se mueve el sector. Según Carlos Alonso, director general del Salón, llegar a esta edición refleja la solidez del mercado mexicano y la consolidación de una comunidad de marcas, coleccionistas y aficionados que ha crecido junto con el evento.
El programa incluye un dato de peso. Karine Szegedi, responsable de moda y lujo de Deloitte en Suiza, regresa por segundo año consecutivo para presentar un estudio centrado en el mercado mexicano. Será un análisis del sector que complementa la parte más aspiracional de la feria.

Carlos Alonso, director general del Salón Internacional Alta Relojería, resume la lectura de fondo así: esta edición coloca a México como «emisor de tendencias más que como un seguidor».
La edición reúne 50 firmas. Entre las casas históricas figuran Hublot, Tudor, Breitling, Panerai, Piaget, Zenith, Longines y Grand Seiko. A ellas se suman manufacturas independientes, micromarcas y propuestas de diseño contemporáneo, como De Bethune, Laurent Ferrier, H. Moser & Cie., Armin Strom y Hautlence.
Esa convivencia es el rasgo distintivo de esta edición. Para Alonso, demuestra que, en tiempos de cambio en el mercado, la gran relojería convive con los jóvenes creadores. También habrá lanzamientos internacionales y ediciones limitadas concebidas para México.

Seis firmas llegan por primera vez al SIAR y muestran hacia dónde se mueve el gusto. La neerlandesa Christiaan van der Klaauw, activa desde 1974, es una referencia de la relojería astronómica; Kudoke representa el trabajo del relojero independiente alemán, con grabado y esqueletado artesanal; y NOMOS Glashütte, manufactura alemana con calibres propios, apuesta por un diseño funcional que ha recibido varios premios. A ellas se suma Neprosolar, que recupera la estética electrónica suiza de los años setenta con tecnología actual, mientras que Pragma, joven firma suiza, pone el foco en la trazabilidad de sus materiales y la transparencia de sus procesos. Cierra la lista Unimatic, micromarca italiana que reinterpreta los relojes de buceo y de campo con formas depuradas y carátulas de fácil lectura.
La edición coincide con dos efemérides. Raymond Weil cumple 50 años desde su fundación en 1976 y Nivada Grenchen celebra su centenario, desde 1926. Ambas participan por primera vez en la edición de octubre, después de pasar por SIAR Summer.
Regresan también QLOCKTWO, con relojes de pared que muestran la hora en palabras iluminadas, y WOLF, con estuches, cajas y dispositivos para dar cuerda a relojes automáticos. Ambas amplían el coleccionismo más allá de la muñeca.

Más allá de la exhibición, el SIAR pone el acento en la cultura relojera. Habrá clases magistrales sobre el funcionamiento de un movimiento mecánico, abiertas tanto a quien se inicia como al aficionado que quiere profundizar.
También habrá acceso a los fundadores y directivos. Están previstos Julien Tornare (Hublot), Jean-Marc Pontroué (Breitling), Haso Mehmedovic (Corum), Brice Le Troadec (Grand Seiko Americas), Rolf Studer (Oris) y Jan Edöcs (DOXA). Se sumarán creadores como Stefan y Ev Kudoke, Christiaan van der Klaauw y el maestro relojero Bernhard Lederer.


