Perspectivas de la generación de energías renovables en México

Cumplir los objetivos climáticos hacia 2050 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero requiere de políticas públicas sólidas y mayor inversión en infraestructura.

Hace 3 horas
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Competitividad y costos de las fuentes renovables
Competitividad y costos de las fuentes renovables

Las economías que avanzan hacia un modelo sostenible pueden lograr altos niveles de productividad y competitividad, acompañados de una transición energética basada en fuentes renovables en lugar de combustibles fósiles. Esto desempeña un papel crucial en la mitigación de los gases de efecto invernadero y, por ende, en la variación de la temperatura global.


En el caso de México, una transición energética exitosa requiere una perspectiva holística que abarque no sólo el desarrollo tecnológico, sino también aspectos socioeconómicos, como la electrificación del transporte y la industria. Específicamente en el país, la energía primaria depende en gran medida de los combustibles fósiles, lo que implica que el crecimiento económico ha estado fuertemente correlacionado con el consumo de energía no renovable.


De hecho, entre 1990 y 2020, México se posicionó cerca del décimo lugar a nivel mundial en emisiones de gases de efecto invernadero y ocupó el segundo puesto en América Latina, sólo detrás de Brasil. Este panorama plantea la necesidad de incrementar la participación de energías renovables para avanzar hacia una economía más sostenible y competitiva.


Competitividad y costos de las fuentes renovables


En este sentido, desde principios del siglo XX se consideraba que México no estaba preparado para el desarrollo de energías renovables debido a sus altos costos. No obstante, en los últimos 10 años este panorama ha cambiado, ya que la competitividad de este tipo de fuentes de energía ha mejorado significativamente.


En 2023, por ejemplo, los costos promedio de la electricidad de proyectos solares fotovoltaicos y eólicos terrestres fueron 56% y 67% más bajos, respectivamente, que la solución de combustibles fósiles más económica. Esta reducción ha posicionado a México como uno de los mercados de más rápido crecimiento para las tecnologías de energía renovable en la región.


Concretamente, el país presenta una matriz energética dominada por los combustibles fósiles: con el gas natural, que representa aproximadamente el 60% de la generación total, y el petróleo como principal fuente de energía primaria. Esta dependencia ha resultado en emisiones significativas de gases de efecto invernadero del sector eléctrico, lo que ha motivado políticas públicas orientadas hacia la diversificación de la matriz energética.


En las últimas décadas, el sector eléctrico mexicano ha experimentado transformaciones significativas, particularmente con la reforma energética de 2013, que abrió el mercado a la participación privada y promovió la competencia en la generación eléctrica. Desde esta perspectiva, México cuenta con un potencial excepcional para el desarrollo de energías renovables, dadas sus características geográficas y climáticas.


La irradiación solar promedio en el país es de 5.5 kWh/m²/día, sin mencionar los recursos eólicos en el Istmo de Tehuantepec y el potencial geotérmico. Asimismo, el análisis del ciclo de vida de las tecnologías renovables (fotovoltaica y eólica) ha mostrado que, aunque necesitan inversiones iniciales de energía y materiales, su impacto neto en las emisiones de gases de efecto invernadero es sustancialmente menor que el de las tecnologías basadas en combustibles fósiles.


Más aún, las proyecciones para el sistema eléctrico mexicano hacia 2050 indican que un incremento significativo en la participación de las energías renovables podría resultar en reducciones sustanciales de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los escenarios más optimistas contemplan una participación de las energías renovables superior al 80% en la generación eléctrica para mediados de siglo, lo que implicaría una reducción de emisiones del sector eléctrico de más del 90%, comparado con los niveles actuales de 2025.


Sin embargo, la materialización de estos escenarios depende de la implementación de políticas públicas adecuadas, inversiones en infraestructura de transmisión y distribución; así como el desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía. Las experiencias internacionales destacan la importancia de políticas públicas estables y a largo plazo, así como de mecanismos de financiamiento adecuados.


A manera de conclusión, la relación entre las emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de energía renovable en México muestra una tendencia hacia la diversificación de la matriz energética, aunque con un ritmo lento que requiere aceleración para cumplir con los objetivos climáticos internacionales. Los beneficios económicos y ambientales son evidentes, con reducciones sustanciales en los costos de generación y en las externalidades negativas asociadas con los combustibles fósiles. No obstante, la transición energética en México enfrenta desafíos importantes que necesitan un abordaje integral que no se ha visto en los últimos años.


Leovardo Mata Mata

Leovardo Mata Mata

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