Donald Trump llegó a Pekín acompañado de Elon Musk y Jensen Huang, con el objetivo de solicitar al presidente Xi Jinping que abra el mercado chino a las empresas estadounidenses, especialmente en el sector de la inteligencia artificial (IA).
Esta es la primera visita de un presidente de Estados Unidos a China en casi una década. Trump busca concretar acuerdos comerciales, mantener una frágil tregua con la segunda economía mundial y mejorar su popularidad afectada por el conflicto con Irán.
Delegación empresarial y objetivos comerciales
Entre los acompañantes destacan directores ejecutivos de empresas con intereses comerciales en China, como Jensen Huang, CEO de Nvidia, y Elon Musk. Nvidia enfrenta obstáculos regulatorios para vender sus chips de IA H200 en el mercado chino.
Trump invitó a Huang a última hora para que se uniera a la comitiva y fue visto abordando el Air Force One durante una escala en Alaska rumbo a Pekín.
Petición directa a Xi Jinping
En su publicación en la red Truth Social, Trump afirmó: «Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan hacer su magia». Esta apertura es su primera solicitud oficial durante la cumbre.
Respuesta y postura de China
Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, declaró que Pekín está dispuesto a «ampliar la cooperación, gestionar las diferencias e inyectar más estabilidad y certeza en un mundo turbulento».
Mientras tanto, el negociador comercial estadounidense Scott Bessent sostuvo tres horas de conversaciones preparatorias con dirigentes chinos en Corea del Sur. La agencia Xinhua calificó las pláticas como «francas, profundas y constructivas», sin ofrecer detalles específicos.
Agenda y temas clave de la cumbre
La visita de dos días incluye eventos protocolarios como una recepción en el Gran Salón del Pueblo, una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado.
Además del comercio, se abordarán temas delicados como la guerra en Irán y la venta de armas estadounidenses a Taiwán, una isla gobernada democráticamente y reclamada por China.
Trump planea instar a China a persuadir a Irán para alcanzar un acuerdo con Washington que ponga fin al conflicto, aunque ha expresado dudas sobre la necesidad de su intervención.
China reafirmó su oposición a la venta de armas a Taiwán. Por su parte, Estados Unidos está legalmente obligado a proveer a Taiwán medios de defensa, pese a la ausencia de relaciones diplomáticas formales. Actualmente, un paquete de armas valorado en 14 mil millones de dólares espera la aprobación de Trump.