Pemex logró avances significativos en su estructura financiera y operativa durante el primer trimestre de 2026, consolidando su posición en el sector energético nacional.
La empresa estatal disminuyó su deuda en un 7% adicional y redujo el costo financiero asociado a esa deuda en un 13%. Estas acciones forman parte de una estrategia de reestructuración financiera implementada en el primer año de la actual administración.
Durante este periodo, Pemex efectuó pagos superiores a 152 mil millones de pesos a sus proveedores, lo que refleja un compromiso con su cadena de suministro. Además, la plataforma productiva se mantuvo estable por cinco trimestres consecutivos, evidenciando una operación constante.
Incremento en ventas internas y producción de combustibles
Las ventas internas aumentaron un 4%, mientras que la producción de gasolinas, diésel y turbosina creció un 40%, en línea con la estrategia de autosuficiencia energética. Este crecimiento se atribuye al fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación, impulsado por las refinerías Olmeca y Tula.
A pesar de una reducción en los ingresos por exportaciones, Pemex logró compensar esta disminución con una reducción del 23% en costos derivados de menores importaciones de combustibles.
Resultados operativos y flujo de efectivo
El resultado operativo, medido a través del EBITDA, alcanzó 6,520 millones de dólares, indicador que refleja la capacidad de la empresa para generar flujo y operar de manera autónoma. Pemex aclaró que el resultado neto reportado no afecta su liquidez ni su flujo de efectivo real.
Este resultado neto incluye ajustes contables como el impacto cambiario en la valuación de deuda en dólares y la depreciación contable de activos, cuyos efectos superaron el resultado neto presentado.
Los resultados obtenidos reflejan la efectividad de la reestructuración financiera y administrativa de Pemex, que ha mejorado sus indicadores y fortalece su sostenibilidad a largo plazo como empresa pública del Estado.