Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum niegue que en México existen refinerías clandestinas, las características de al menos dos de seis los inmuebles asegurados en el último año en donde se procesa combustible coinciden con la complejidad de operación de una refinería.
De acuerdo con el Índice de Complejidad Nelson (NCI, por sus siglas en inglés), que mide el nivel de sofisticación y la capacidad de conversión de una refinería de petróleo, los predios asegurados en Reynosa, Tamaulipas y Veracruz pueden ser calificados como mini refinerías, afirma Julio Cesar Rentería, experto en refinación y presidente del Comité Organizador del Foro LARPET.
“Una refinería tiene un índice de complejidad cuyo requerimiento mínimo es que tenga una torre de destilación, para tener una torre de destilación hay equipos aledaños como son un calentador y posteriormente una serie de equipos para recuperar productos. Si no tiene una torre de destilación, no es una refinería y varias de las instalaciones que se han encontrado carecen de esa torre de destilación, yo ahí la separaría y les llamaría instalaciones de procesamiento de algo. Ahora, sí hay por lo menos dos tiene el crudo, torre de destilación y separación de productos”, explica Rentería en entrevista con Daily Energy.
La mini refinería de Reynosa asegurada en julio de este año se ubicaba en la carretera interestatal El Becerro, a 1.5 kilómetros de un cuartel de la Guardia Nacional en el que se incautaron 3.76 millones de litros de combustible. En tanto que la segunda con características de mini refinería se localizó en Coatzacoalcos lVeracruz, en junio de 2025 con 500 mil litros de crudo en la que se produce diésel artesanal.
De acuerdo con Rentería, en estas mini refinerías se procesa crudo en gasolina de un rango muy bajo y que no puede utilizarse en automóviles, además de diésel que sí tiene las características para utilizarse en el sector de transporte pesado.
“Entonces ese diésel sí puede ser introducido al mercado ilegal prácticamente como un producto fuera de especificación en azufre, pero un producto que sí funciona para para los automotores y no necesariamente para los automotores en la ciudad, pero para los vehículos que hay en los pueblos y comunidades alejadas para lo la maquinaria agrícola funciona muy bien”.
De acuerdo con datos de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo el 30% de la gasolina que se consume en México es de procedencia ilícita o irregular. Este problema incluye el robo tradicional de poliductos y el llamado «huachicol fiscal”.
Además de las irrupciones al mercado energético que pudo provocar la introducción de estos combustibles, preocupa que haya más de estas instalaciones y que estas sean una bomba de tiempo.
“O tenemos mucha gente preparada que está operando esas instalaciones ilegales o tenemos una bomba de tiempo, esa es mi gran preocupación. Nos asustamos porque hay un fuego en una refinería de petróleo X en cualquier país, pues inmediatamente empiezan a aplicarse cortinas de vapor para cortar el fuego, inmediatamente llegan los equipos de seguridad, aquí no existe eso. Si hubiese un un incidente, esa sería una catástrofe” advierte el especialista.