Arabia Saudita cerró el oleoducto Este-Oeste tras sufrir varios ataques que afectaron su funcionamiento y causaron víctimas. El Ministerio de Energía informó que la suspensión es una medida de precaución mientras se evalúan los daños.
El jueves por la mañana, el oleoducto Este-Oeste, que atraviesa las regiones de Riad y Medina, fue blanco de múltiples ataques. Estos hechos obligaron a detener las operaciones para garantizar la seguridad y permitir la reparación de las instalaciones.
El Ministerio de Energía confirmó que hubo víctimas, quienes ya recibieron atención médica. Además, los servicios de emergencia y equipos técnicos especializados se movilizaron de inmediato para atender la situación.
Este oleoducto es fundamental para Arabia Saudita, ya que permite transportar petróleo desde la costa oriental del país hasta el Mar Rojo. Esta ruta evita el estrecho de Ormuz, una zona de alta tensión geopolítica.
Desde hace seis meses, Aramco ha incrementado el uso de esta infraestructura debido a los ataques aéreos realizados por Estados Unidos e Israel contra Irán. En respuesta, Teherán cerró de facto el estrecho de Ormuz, lo que complicó el tránsito petrolero por esa vía.
Implicaciones para el mercado energético
El cierre del oleoducto Este-Oeste podría afectar la capacidad de Arabia Saudita para exportar petróleo de manera segura y eficiente, lo que genera incertidumbre en los mercados internacionales. La situación subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas en regiones con conflictos geopolíticos.
Las autoridades sauditas continúan evaluando los daños y trabajando para restablecer las operaciones lo antes posible, mientras monitorean la seguridad de sus instalaciones estratégicas.