Cuando el Estado ya no alcanza

Francia enfrenta una crisis múltiple con deuda alta, déficit y protestas sociales. El gobierno lucha por equilibrar finanzas sin agravar la tensión política y social.

Hace 18 minutos
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Comic-style protest scene: a central woman raises placards as blue worker crowds on the left clash with red-clad protesters on the right, French-flagged building in the background; circular inset photo of a woman present.
Crisis en Francia: deuda, déficit y malestar social en aumento
Sofía Niño de Rivera

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Francia atraviesa una de esas crisis en las que ningún problema puede explicarse por sí solo. La deuda, el déficit, la parálisis política y el malestar social se han convertido en distintas caras de una misma fractura. Y lo más preocupante es que el gobierno ya no parece tener suficiente margen para resolver una sin agravar otra.

El dato financiero es contundente: la deuda pública ronda 119% del PIB y el déficit alcanzará alrededor de 5.4% este año. Para 2027, el gobierno de Sébastien Lecornu pretende ahorrar unos 54 mil millones de euros, una tarea monumental para un país acostumbrado a un Estado generoso y a una elevada protección social. 

El problema es político. Desde las elecciones legislativas anticipadas de 2024, convocadas por Emmanuel Macron, la Asamblea Nacional quedó profundamente fragmentada y ningún bloque tiene una mayoría suficiente para gobernar con comodidad. El presupuesto de 2027 se ha convertido así en una batalla de supervivencia: recortar significa enfrentar a sindicatos, estudiantes y ciudadanos; no recortar significa desafiar a los mercados y seguir acumulando deuda. 

Mientras tanto, las calles están expresando aquello que las instituciones no logran procesar. Las recientes protestas, alimentadas por el costo de vida y el deterioro de servicios públicos, desembocaron en episodios de violencia, saqueos y disturbios que obligaron al gobierno a imponer toques de queda en algunas ciudades. Macron, en los últimos meses de su presidencia, aparece cada vez más como un presidente sin capital político para ofrecer soluciones. 

Y ahí está la paradoja francesa: una sociedad exige más Estado precisamente cuando el Estado tiene menos capacidad para financiarlo. Los ciudadanos quieren mejores servicios, los mercados exigen disciplina fiscal y los partidos opositores tienen pocos incentivos para facilitarle la vida a un gobierno que enfrenta las elecciones presidenciales de 2027.

El verdadero peligro, por tanto, no es una crisis de deuda inmediata. Es que la crisis fiscal alimente la crisis política y ésta, a su vez, profundice el desencanto social. Los mercados ya están cobrando más caro el riesgo francés, mientras la economía crece apenas alrededor de medio punto. 

Francia no está frente al abismo todavía. Pero sí frente a una pregunta incómoda: ¿cómo reconstruir la confianza cuando el gobierno ya no puede prometer más gasto, la oposición no quiere asumir el costo de los ajustes y una parte creciente de la sociedad ha dejado de creer que el sistema pueda ofrecerle un futuro mejor?

La respuesta definirá no sólo los últimos meses de Macron, sino también el rumbo de Francia y de Europa.

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Sofía Niño de Rivera

Sofía Niño de Rivera

Internacionalista con más de 15 años de experiencia en el sector gobierno, así como en análisis político nacional e internacional en medios de comunicación. Columnista en Petróleo y Energía y conductora de Weekly Energy Internacional de P&E.

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