La transición energética en la Unión Europea

Según datos de Eurostat, en 2026 la Unión Europea alcanzó el 45,5% de la electricidad generada a partir de energías renovables (eólica e hidroeléctrica).

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Los pilares en los que se basa la Unión Europea son tres: las energías limpias, que incluyen la solar y la eólica; la eficiencia en edificios
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Alicia Gutiérrez González

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La transición energética en la Unión Europea comenzó formalmente en diciembre de 2019, con la puesta en marcha del Pacto Verde Europeo, con la finalidad de alcanzar una economía climáticamente neutra, con cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050. Sin embargo, esta transición se aceleró a partir de la invasión de Rusia a Ucrania el 24 de febrero de 2024, ya que los Estados miembros de la Unión Europea compraban gas y petróleo rusos a precios muy asequibles.

La firma de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París en 2015 constituyeron la base legal para la implementación de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea. A partir de ahí, se dio un fuerte impulso a la transición energética, promoviendo la reducción de las emisiones a la atmósfera, el uso de energías renovables, la electrificación y la soberanía energética con el fin de lograr una transición justa hacia un futuro sostenible.

Con estos antecedentes, las metas a corto plazo fueron reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% para el 2020 con respecto a 1990. El objetivo se superó al alcanzar el 32%. En 2014 se acordó una reducción del 40% para el 2030. No obstante, en 2023 se incrementó la meta hasta el 55%. Para marzo de 2026, tras una reforma del Reglamento (UE) 2026/667, se introdujo otro objetivo intermedio vinculante del 90% para el 2040, permitiendo el uso de créditos internacionales de alta calidad a partir de 2036 para cubrir hasta un 5% de las emisiones de referencia de 1990 e integrando reducciones y absorciones de carbono, con el fin de alcanzar las cero emisiones en el 2050.

Las medidas climáticas que se han incorporado para lograr los objetivos principalmente en la industria, la agricultura y el transporte son:

  1. El impulso de las energías renovables,
  2. El mejoramiento de la eficiencia energética,
  3. La eliminación de dióxido de carbono (CO2),
  4. Las reformas y la ampliación del comercio de derechos de emisión,
  5. La electrificación del transporte y
  6. El tránsito hacia una economía más verde.

Los pilares en los que se basa la Unión Europea son tres: las energías limpias, que incluyen la solar y la eólica; la eficiencia en edificios, traducida en la renovación de infraestructuras para disminuir el consumo de combustibles fósiles; y la electrificación del transporte y de la industria eléctrica. Gracias al apoyo del Plan de Recuperación Next Generation UE, se han implementado proyectos verdes y digitales en los Estados miembros. Un ejemplo de estos cambios es la sustitución de los sistemas de calefacción de petróleo y otros combustibles fósiles por alternativas eléctricas, con equipos más modernos y de menor consumo de energía, como las bombas de calor (aerotermia), tanto en los hogares como en las empresas. Sin embargo, los costos de instalación son muy elevados y no todos tienen acceso a este cambio. La presión social ha logrado que países como Alemania y Francia apoyen a familias con escasos recursos económicos en la compra de bombas de calor, apoyándose principalmente en redes eléctricas descarbonizadas, como la energía renovable local e incluso la nuclear.  

Según datos de Eurostat, en 2026 la Unión Europea alcanzó el 45,5% de la electricidad generada a partir de energías renovables (eólica e hidroeléctrica). Dinamarca encabeza la lista con el 90% de su electricidad proveniente de energías renovables, en especial de la eólica. Portugal se encuentra en el segundo lugar con un 82,9% gracias a su capacidad hidroeléctrica y Lituania se sitúa en el tercer lugar con un 75,7% por su energía eólica. Los Estados miembros más retrasados en la transición a energías verdes son Chequia, con un 12,7%; Malta, con un 13%; y Eslovaquia, con un 17,2%. Alemania, España e Italia apuestan por la energía solar y Francia por la nuclear, con miras a ampliar la vida útil de sus reactores hasta 60 años, frente a la media actual de 40, y quiere construir catorce nuevas unidades, mientras mantiene en funcionamiento sus 57 reactores actuales.

La Unión Europea quiere alcanzar la seguridad energética, la sostenibilidad, la transición ecológica y digital, así como el desarrollo de la economía circular, para evitar ser rehén de los altos precios energéticos, de la dependencia de combustibles fósiles importados y de los nuevos conflictos geopolíticos en el Medio Oriente.

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Alicia Gutiérrez González

Doctora en Derecho Internacional, Europeo, Económico y Ambiental, Investigadora de la Facultad de Estudios Globales de la Universidad Anáhuac México.

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