El proyecto Olinia se perfila como una de las apuestas del gobierno de Claudia Sheinbaum para fortalecer la competitividad de México en la industria de los vehículos eléctricos, en un momento en el que la electromovilidad se ha convertido en un eje estratégico a nivel global.
Se trata de una señal clara de que el país busca insertarse activamente en una revolución industrial que ya está redefiniendo cadenas de valor, inversiones y mercados, afirma Eugenio Grandio, pionero de la electrificación en México y Latinoamérica y presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), en entrevista con Daily Energy.
La participación del Estado es un elemento común en los países que hoy lideran esta transición.
“Vemos que el gobierno chino, desde un tema de estrategia general, empujó esto. Estados Unidos hizo muchos incentivos para que empresas como Tesla, Rivian o Lucid tuvieran apoyos al principio. Los europeos metieron muchas subvenciones. Entonces, yo creo que es normal que también México vea y entienda cómo puede ser parte de esta revolución que está cambiando una de las industrias más importantes, que es la automotriz”, explica.
De acuerdo con información oficial, la linea de automoviles Olinia llegara al mercado mexicano durante el primer trimestre de 2027, aunque será la presidente Claudia Sheinbaum quien lo muestre al mundo en el partido inaugural de la Copa Mundial 2026 que se celebrará en la Ciudad de México.
Con precios estimados de entre 90 mil y 150 mil pesos, y tres modelos enfocados en movilidad personal, transporte comunitario y carga urbana, Olinia apunta a un segmento que hoy no está siendo atendido del todo. La propuesta se centra en la micromovilidad y en trayectos cortos dentro de las ciudades, como un complemento al transporte público y no como un competidor directo de las grandes marcas automotrices.
“El gran riesgo, si no hacemos algo, es que perdamos la competitividad en lo que nos tardamos los últimos 30 o 40 años en construir. Entonces, tenemos que ir viendo cómo nos insertamos en esta evolución”.
México, recordó, ya es el mayor exportador de autos eléctricos hacia Estados Unidos, con alrededor de 100 mil unidades producidas en plantas como las de Cuautitlán Izcalli y Coahuila que se vendieron en ese mercado.
“Cuando vas a Noruega, a China o a Australia, ves autos eléctricos hechos en México en sus calles, aunque no traen logos de empresas mexicanas”, explicó Grandio, quien también destacó que armadoras como BMW ya anunciaron inversiones para fabricar baterías en el país y, posiblemente, nuevos modelos eléctricos.
Olinia se inscribe en una lógica de nichos muy concreta: vehículos más seguros que una motocicleta para familias, con menos emisiones, menor ruido y pensados para cubrir el “último tramo” donde ya no llega el transporte público, sustituyendo opciones informales como mototaxis o bicitaxis.