Las tierras raras y los minerales críticos se han convertido en uno de los recursos más estratégicos del mundo. Aunque no están distribuidos de manera uniforme, los países que controlan su producción y procesamiento han tomado ventaja en sectores clave como la transición energética, la industria tecnológica y el ámbito militar. Este escenario explica el creciente interés geopolítico en regiones como Groenlandia y otras zonas ricas en estos minerales.
Las llamadas tierras raras están formadas por un grupo de 17 elementos químicos indispensables para la fabricación de teléfonos celulares, computadoras, equipos médicos, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de inteligencia artificial y armamento avanzado. Estos elementos son: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio.
A pesar de su nombre, no son particularmente escasos en la corteza terrestre. Se les denomina “raros” porque es poco común encontrarlos en concentraciones puras y su extracción, separación y refinación resulta compleja, costosa y altamente contaminante, lo que ha limitado su explotación en muchos países.
Actualmente, menos de 15 naciones concentran cerca del 90% de la producción mundial de tierras raras, con China como el actor dominante. Especialistas señalan que el país asiático controla alrededor del 70 % de la extracción global y más del 90% de la capacidad de refinado, una posición que ha consolidado mediante políticas industriales de largo plazo.

El liderazgo chino no se limita a la minería. También encabeza la producción de imanes de alto rendimiento, baterías y vehículos eléctricos, lo que le permite controlar prácticamente toda la cadena de valor, desde el mineral hasta el producto tecnológico final.
Además de China, otros países con importantes reservas o potencial de desarrollo en tierras raras son Vietnam, Brasil, Rusia, India, Australia y Estados Unidos, este último con yacimientos como Mountain Pass, en California. Groenlandia también figura como una de las regiones con reservas relevantes, lo que ha elevado su importancia estratégica en el tablero internacional.
Minerales críticos: un frente adicional de competencia
Junto con las tierras raras, minerales considerados críticos como el litio, cobalto, grafito, níquel y manganeso se han vuelto fundamentales para la fabricación de baterías, sistemas de almacenamiento de energía, autos eléctricos y tecnología militar. Debido a su relevancia, su suministro es visto cada vez más como un asunto de seguridad nacional.
Estados Unidos y la Unión Europea han incluido estos materiales en listas estratégicas, ante la alta concentración de su producción en pocos países y la creciente dependencia externa. Casos como Ucrania y Groenlandia ilustran cómo estos recursos influyen de forma directa en decisiones económicas, industriales y políticas a nivel global.
En este contexto, la competencia por el control de las tierras raras y los minerales críticos no solo define el futuro tecnológico, sino también el equilibrio de poder entre las principales economías del mundo.