Un veto de Estados Unidos a la exportación de diésel generaría presiones fiscales en México, que tendría que aumentar los subsidios para mantener el precio del combustible, advirtió el Grupo Financiero Banamex.
Dependencia de México del diésel importado de Estados Unidos
Banamex señaló que México importa cerca del 40% de su consumo nacional de diésel desde Estados Unidos, según un análisis de la economista Arely Medina. Entre enero y julio de 2026, Pemex vendió internamente un promedio de 319 mil barriles diarios, mientras que las importaciones alcanzaron 78.6 mil barriles diarios.
Actualmente, Estados Unidos aporta alrededor de 1.5 millones de barriles diarios al comercio marítimo internacional de diésel, equivalente a cerca del 20% del volumen global negociado (8 millones de barriles diarios). Las exportaciones estadounidenses han alcanzado niveles récord debido a tensiones geopolíticas.
Impacto en los subsidios y precios del diésel
Para mantener el subsidio que fija el precio del diésel en 27 pesos por litro y evitar presiones inflacionarias, México tendría que aumentar significativamente los apoyos fiscales. Banamex destacó que el precio promedio del galón de diésel en Estados Unidos es de 6.53 dólares, un aumento anual del 74%. Con un tipo de cambio de 17.93 pesos por dólar, el precio de referencia sería aproximadamente 30.9 pesos por litro, sin incluir costos adicionales de transporte y distribución en México.
El estímulo fiscal evita que el aumento internacional se traslade íntegramente al consumidor, pero reduce los márgenes de Pemex, importadores y estaciones de servicio, que venden a precios similares o inferiores a los del mercado exterior.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha elevado la renuncia recaudatoria del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al diésel al 100% y otorgó un estímulo complementario de 1.8 pesos por litro, medidas que buscan mantener el precio nacional estable desde diciembre de 2022.
Repercusiones en transporte, producción y alimentos
Banamex advirtió que un aumento sostenido en el precio del diésel impactaría inicialmente en los costos de transporte, producción y distribución, y posteriormente en alimentos, mercancías y servicios. El diésel es fundamental para el autotransporte de carga y pasajeros, así como para sectores como agricultura, construcción, minería y manufactura.
Este incremento podría reducir los márgenes de empresas, especialmente transportistas y productores agrícolas con menor capacidad para absorber el impacto, afectando la competitividad mexicana. retos para la importación de diésel
Ante un veto estadounidense, Pemex y los importadores privados tendrían que recurrir a inventarios y buscar cargamentos en Europa, Asia o América Latina. Estos suministros implicarían costos de flete más altos y competirían en un mercado con una reducción aproximada del 20% en el volumen marítimo de diésel.
La sustitución del combustible no sería inmediata, ya que se requieren contratos, disponibilidad de buques, compatibilidad de especificaciones y capacidad en terminales de importación.