La política para contener el costo del diésel implementada por la gestión de Claudia Sheinbaum empieza a mostrar grietas con la suspensión de venta de este combustible en algunas estaciones de servicios del país.
Pese a los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de hasta el 100% en el caso del diésel, el convenio entre estaciones de servicio para no rebasar el límite de los 27 pesos por litro y el costo mayorista con descuento unificado que ofrece Pemex; la opción más rentable para algunos empresarios gasolineros ha sido no vender el combustible.
De acuerdo con un reporte de Bloomberg Línea, al menos 173 gasolineras en México suspendieron la venta de diésel para evitar pérdidas por condiciones adversas en el mercado doméstico, derivadas de los conflictos armados en Medio Oriente y Rusia Ucrania que presionan el abasto y precio internacional.
El Estado de México, Jalisco, Guanajuato, Sonora, Puebla y Zacatecas concentran más del 53% de las gasolineras que pararon la oferta de diésel.
Aunque el número representa una proporción pequeña de las más de 13,100 estaciones del país, esta dinámica advierte de la compleja situación que enfrenta el sector al tomar la decisión de no vender diésel, de acuerdo con Alejandro Montufar, CEO de PetroIntelligence, consultado por el portal especializado.
La empresa estatal Pemex, con 85% del suministro nacional, mantiene un precio mayorista con descuento unificado de 25 pesos en sus terminales de almacenamiento y reparto para apoyar el tope voluntario de precio del Gobierno, que los importadores privados no pueden ofrecer.
Las estaciones en zonas remotas registran mayores costos por el flete ante un abasto débil de Pemex por reubicaciones de terminales.
Otro de los motivos que pararon la venta es el aumento en el costo del crédito que ofrecen las estaciones a las flotillas de vehículos pesados.
El tope de precio ha provocado resistencia entre empresarios porque los deja con pérdidas netas al descontar el precio mayorista definido por Pemex y costos operativos como el flete.
Cabe destacar que el diésel es un combustible estratégico para autobuses, camiones de mercancías, además de maquinaria pesada agrícola, minera y de construcción, convirtiéndose en un insumo clave para la economía e inflación del país.