Durante una reunión en la Casa Blanca con altos directivos del sector petrolero y gasífero, liderada por el presidente estadounidense, Donald Trump, el presidente y director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, afirmó que bajo las condiciones actuales Venezuela sigue siendo un país “no invertible” para la compañía. Woods señaló que las debilidades en el marco legal y regulatorio, así como las restrictivas leyes de hidrocarburos y un historial de confiscaciones de activos, son barreras que impiden comprometer capital a largo plazo en el país sudamericano.
El ejecutivo explicó que ExxonMobil realiza inversiones con horizontes de varias décadas y, por esa razón, requiere condiciones estables, previsibles y con garantías jurídicas sólidas antes de considerar un retorno. Aunque reconoció que Venezuela posee algunos de los mayores recursos de hidrocarburos del mundo, enfatizó que el reto no es la disponibilidad del recurso, sino la capacidad de desarrollarlo bajo reglas claras y protegidas para los inversores.
Woods recordó la larga relación histórica de ExxonMobil con Venezuela, que data de la década de 1940, y señaló que la empresa ha sufrido expropiaciones de activos en dos ocasiones, la más reciente durante las nacionalizaciones de los años 2000. Por ello, subrayó que un tercer regreso solo sería viable si se implementan reformas significativas que eviten repetir las experiencias pasadas, incluyendo cambios en la legislación de hidrocarburos, garantías creíbles para la inversión extranjera y un sistema judicial eficaz y confiable.
Aunque ExxonMobil todavía no ha entablado un diálogo directo con el gobierno venezolano, Woods manifestó confianza en que la administración de Estados Unidos podría trabajar junto con Caracas para crear condiciones más favorables para la inversión energética. En ese sentido, la compañía indicó que estaría dispuesta a enviar un equipo técnico especializado para evaluar la situación de los campos, la infraestructura y la capacidad productiva del sector petrolero venezolano, siempre que se reciba una invitación oficial y garantías de seguridad jurídica y operativa.
La cautela de ExxonMobil se da en un contexto donde otras petroleras también presionan por cambios legales en Venezuela para permitir un acceso más directo a la producción y exportación de crudo, ante la intención de revitalizar el sector tras años de declive.