Halliburton, una de las principales firmas globales de servicios petroleros, evalúa reactivar sus operaciones en Venezuela en un plazo breve, impulsada por un entorno político en transformación y el posible levantamiento de las sanciones que limitaban su actividad en el país sudamericano.
La empresa, que provee servicios técnicos y logísticos para la industria del petróleo y el gas, considera que existe una oportunidad inmediata para participar en la rehabilitación de la infraestructura energética venezolana, deteriorada tras años de desinversión y restricciones operativas.
En una reciente entrevista con el Financial Times, el director ejecutivo de Halliburton, Jeff Miller, explicó que, a diferencia de las grandes productoras de crudo, las compañías de servicios no requieren inversiones pesadas a largo plazo. Sus activos principalmente equipos móviles y personal especializado les permiten desplazarse con rapidez entre mercados, reduciendo así la exposición a riesgos políticos o regulatorios en entornos volátiles.
Garantías de pago como condición para el regreso
Aunque la compañía ve factible un retorno acelerado, Miller aclaró que su participación depende de la existencia de mecanismos claros de garantía de pago, especialmente en contratos con Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa). Entre las opciones planteadas se encuentra el uso de parte de los ingresos derivados del crudo exportado a Estados Unidos como respaldo contractual, sin requerir financiamiento público estadounidense.
Halliburton salió de Venezuela en 2019 tras la imposición de sanciones norteamericanas que obligaron al retiro de varias empresas del sector. La posible flexibilización de estas medidas, junto con un entorno político que apunta a la reconstrucción del sector energético, ha reavivado el interés de la firma por regresar al país.
Analistas del sector señalan que, de concretarse su retorno, Halliburton podría integrarse a los esfuerzos internacionales por restaurar la producción petrolera venezolana, uno de los mayores retos de la industria energética regional, que requiere inversiones significativas y mano de obra especializada para rehabilitar miles de pozos y redes de infraestructura.