La alta dependencia de México del gas natural importado desde Estados Unidos representa un riesgo creciente para la seguridad y soberanía energética del país, advirtió el analista energético Ramses Pech para P&E, quien alertó en una entrevista exclusiva que este escenario podría agravarse a partir de 2028, ante cambios en el mercado internacional y prioridades energéticas de Estados Unidos.
Durante la entrevista, Pech explicó que actualmente México importa la mayor parte del gas natural que consume, principalmente a través de ductos desde Estados Unidos, lo que deja al país expuesto a decisiones externas, factores climáticos y tensiones geopolíticas.
Riesgo por cambios en el mercado internacional
De acuerdo con el especialista, el panorama se complica por anuncios recientes del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha impulsado la venta de gas natural licuado (GNL) a mercados como India y China. A ello se suma la decisión de la Unión Europea de dejar de comprar petróleo crudo y gas natural a Rusia, lo que incrementará la demanda global de gas estadounidense.
“México puede quedar a expensas de lo que Estados Unidos decida producir, almacenar o exportar”, señaló Pech, al explicar que el gas natural licuado puede costar entre tres y cinco veces más que el gas transportado por ductos, lo que pone en desventaja al mercado mexicano.
México no está preparado para una escasez
El experto advirtió que México no cuenta con la infraestructura necesaria para enfrentar un escenario de escasez, ya que el país carece de centros de almacenamiento estratégico como cavernas o domos salinos. Actualmente, el sistema nacional apenas dispone de 2.4 a 3 días de gas empaquetado en ductos, lo que representa una vulnerabilidad crítica.
Al cierre del año, México consume en promedio 9 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, cifra que podría aumentar a 11 mil millones hacia 2030. Sin embargo, la producción nacional de gas natural seco el necesario para la generación eléctrica se mantiene estable en alrededor de 2 mil millones de pies cúbicos diarios, obligando al país a importar más de 6 mil 500 millones, volumen que podría superar los 8 mil 500 millones en los próximos años.
Impacto en electricidad e industria
El analista subrayó que esta dependencia afecta directamente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ya que entre 65 y 70% de la electricidad en México se genera con gas natural. En un escenario de interrupción o reducción de importaciones, se tendría que priorizar el suministro a la CFE para evitar apagones, lo que implicaría recortes a industrias como la metalúrgica, alimentaria y manufacturera.
Esto, advirtió Pech, tendría un impacto directo en la productividad industrial y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Factores climáticos agravan el riesgo
Pech recordó que durante el invierno, entre noviembre y marzo, la demanda de gas aumenta tanto en Estados Unidos como en Europa por las bajas temperaturas. Eventos climáticos extremos, como la congelación de pozos en Texas, ya han provocado caídas significativas en la producción estadounidense, compensadas únicamente gracias a sus amplias reservas.
“Estados Unidos tiene almacenamiento, México no”, enfatizó.
Además, durante los meses de verano, de mayo a agosto, la demanda en México vuelve a incrementarse por el uso intensivo de electricidad para refrigeración, lo que aumenta aún más la necesidad de gas natural.
Sin soberanía energética en gas natural
Desde la perspectiva de Ramses Pech, México no puede hablar de soberanía energética en gas natural, ya que importa la mayor parte de lo que consume y no ha realizado inversiones suficientes para transitar hacia energías alternativas ni para desarrollar infraestructura de almacenamiento.
Estados Unidos, explicó, produce actualmente más de 100 mil millones de pies cúbicos diarios y podría alcanzar los 117 mil millones en 2030, pero su demanda interna también crecerá de manera acelerada por nuevas plantas de generación eléctrica y centros de datos, lo que lo llevará a priorizar su mercado interno y a clientes que paguen precios más altos, como Europa.
Llamado urgente a invertir en almacenamiento
El especialista concluyó que es urgente que instituciones como Sener, Cenagas y la CFE impulsen inversiones en centros de almacenamiento subterráneo que permitan contar con al menos 10 a 15 días de reserva, para reducir la vulnerabilidad del país.
“Si no se actúa ahora, se compromete la integridad de la generación eléctrica y de la industria que depende del gas natural”, advirtió Pech.
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