Alrededor de una docena de petroleros cargados con crudo y combustibles venezolanos han abandonado las aguas del país en “modo oscuro” desde principios de año, de acuerdo con documentos revisados por Reuters y datos del servicio de monitoreo marítimo TankerTrackers.com. Los movimientos se producen en un contexto de alta tensión política, marcado por la captura del presidente Nicolás Maduro y el anuncio del mandatario estadounidense Donald Trump de mantener vigente el embargo petrolero contra Venezuela.
Según los registros, los buques involucrados se encuentran bajo sanciones internacionales y, en su mayoría, corresponden a superpetroleros que tradicionalmente transportan crudo venezolano hacia China, uno de los principales destinos de las exportaciones de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
TankerTrackers.com señaló que las salidas fueron confirmadas mediante imágenes satelitales, las cuales muestran que al menos cuatro embarcaciones partieron el sábado pasado por una ruta ubicada al norte de la isla de Margarita. El uso del llamado “modo oscuro” implica que los buques desactivan sus sistemas de identificación automática, una práctica comúnmente asociada con intentos de evadir controles o sanciones.
Además de estos superpetroleros, un grupo adicional de barcos de menor tamaño, también sancionados, abandonó el país tras completar viajes nacionales o después de descargar importaciones. Sin embargo, persiste la falta de claridad sobre si estas operaciones constituyen un desafío directo al embargo estadounidense o si se realizaron bajo algún tipo de tolerancia implícita.
Ni la Casa Blanca, ni el Departamento de Estado de Estados Unidos, ni PDVSA, ni el Ministerio de Petróleo de Venezuela respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios realizadas por Reuters la mañana del lunes. Esta ausencia de posicionamientos oficiales incrementa la incertidumbre sobre el grado real de aplicación y supervisión de las sanciones en medio de la transición política venezolana.
Aunque el presidente Trump reiteró recientemente que el embargo petrolero no se ha levantado, también reconoció que los principales clientes de Venezuela, entre ellos China, continuarán recibiendo petróleo. Esta aparente contradicción pone de relieve la complejidad de un escenario donde sanciones internacionales, demanda energética y geopolítica se entrelazan, dejando abierto el debate sobre el futuro del comercio de hidrocarburos venezolanos y la efectividad de las restricciones impuestas por Washington.