Más allá de su ubicación estratégica en el Ártico, el interés de Donald Trump por Groenlandia responde a la enorme riqueza de recursos naturales que alberga la isla más grande del planeta, clave tanto para la seguridad energética como para la transición tecnológica global, advierten especialistas.
Groenlandia concentra materias primas fundamentales como litio y elementos de tierras raras, insumos críticos para vehículos eléctricos, energías renovables, sistemas de defensa avanzados y electrónica de alta tecnología, cuya producción global es limitada y altamente sensible desde el punto de vista ambiental y geopolítico.