El llamado «efecto popote» volvió al centro del debate energético nacional luego de que el tema fuera abordado durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. La inquietud gira en torno a una pregunta que ha acompañado por años a los yacimientos transfronterizos: ¿puede Estados Unidos extraer gas mexicano desde su territorio?
La respuesta, de acuerdo con especialistas en exploración y producción de hidrocarburos, es no, al menos en el caso de la Cuenca de Burgos, donde se concentran importantes recursos de gas no convencional.
¿Qué es el efecto popote?
En la industria petrolera, el efecto popote describe un fenómeno físico que puede presentarse en yacimientos transfronterizos convencionales, cuando dos países comparten un mismo depósito de hidrocarburos.
En estos casos, la extracción intensiva de petróleo o gas de un lado de la frontera puede provocar una disminución de presión dentro del yacimiento, favoreciendo que parte de los hidrocarburos migren naturalmente hacia los pozos del país que está produciendo, de forma similar a lo que ocurre al absorber un líquido con un popote.
Históricamente, este fenómeno ha alimentado preocupaciones sobre una posible pérdida de recursos energéticos en zonas fronterizas compartidas.
¿Por qué no aplica en la Cuenca de Burgos?
Durante la conferencia presidencial, Alma América Porres Luna, especialista en exploración y producción de hidrocarburos, afirmó que es técnicamente imposible que Estados Unidos esté extrayendo gas mexicano mediante este mecanismo en la Cuenca de Burgos.
El gas presente en esta región corresponde principalmente a yacimientos no convencionales, alojados en formaciones de roca de muy baja permeabilidad. A diferencia de los yacimientos convencionales, estos recursos no fluyen de manera natural y requieren un proceso específico para ser liberados.
«La extracción exige estimular el yacimiento mediante fracturamiento hidráulico directamente sobre la formación donde se encuentra el gas», explicó la especialista.
En consecuencia, para producir ese recurso sería indispensable perforar e instalar infraestructura dentro del territorio mexicano, además de realizar el fracturamiento hidráulico exactamente sobre la roca que contiene el hidrocarburo.
«No se podría hacer hacia México», puntualizó Porres Luna al explicar que las operaciones tendrían que ejecutarse físicamente en territorio nacional.
El papel del fracking en la extracción del gas
La diferencia técnica entre un yacimiento convencional y uno no convencional es el principal argumento para descartar el denominado efecto popote.
Mientras en un depósito convencional el petróleo o el gas pueden desplazarse por la propia presión del reservorio, en los recursos no convencionales el hidrocarburo permanece atrapado en la roca y únicamente puede liberarse mediante fracturamiento hidráulico (fracking).
Este procedimiento consiste en inyectar agua, arena y aditivos a alta presión para generar fracturas microscópicas que permitan el flujo del gas hacia el pozo.
Sin esa estimulación localizada, el hidrocarburo permanece inmóvil, lo que hace inviable una extracción remota desde el lado estadounidense.
Un debate que resurge en la agenda energética
La discusión surgió durante la presentación de un grupo de especialistas que recomendó evaluar el desarrollo de dos cuencas con potencial energético, siempre que previamente se atiendan diversos requisitos técnicos, regulatorios y ambientales.
En ese contexto, volvió a plantearse la preocupación sobre un posible aprovechamiento del gas mexicano desde Estados Unidos, hipótesis que los expertos rechazaron por las características geológicas de la Cuenca de Burgos.
Un tema con implicaciones para la política energética
El debate sobre el efecto popote refleja la importancia estratégica de los recursos transfronterizos para México y la necesidad de distinguir entre los distintos tipos de yacimientos.
Si bien el fenómeno puede presentarse en algunos depósitos convencionales compartidos, los especialistas coinciden en que no aplica para el gas no convencional de la Cuenca de Burgos, debido a que su explotación requiere perforación, fracturamiento hidráulico e infraestructura instalada directamente sobre el territorio donde se localiza el recurso.
Con ello, el gobierno federal y la comunidad técnica buscan disipar una de las principales dudas que han acompañado la discusión sobre el futuro del desarrollo del gas no convencional en el norte del país.