La administración de Donald Trump analiza un pacto con las principales empresas tecnológicas para regular el rápido crecimiento de los centros de datos de inteligencia artificial, ante el temor de que su expansión dispare los precios de la electricidad y se convierta en un problema político de cara a las elecciones de mitad de mandato, de acuerdo con una filtración del portal de noticias POLITICO.
El auge de estos centros de datos ha ido de la mano con la aceleración de la inteligencia artificial, pero también ha abierto cuestionamientos sobre el costo que su desarrollo impone a las comunidades donde se instalan, especialmente en términos de energía y recursos hídricos.
Una de las principales preocupaciones es el impacto en la electricidad, por ejemplo, en Estados Unidos, la demanda de los centros de datos, que según previsiones del Gobierno federal podría triplicarse entre 2025 y 2028, ya ha sido vinculada a incrementos en los precios de la energía en regiones que abarcan 13 estados del Atlántico medio y el Medio Oeste.
POLITICO cita un análisis de Bloomberg News de 2025 que apunta a que los precios de la electricidad han aumentado en zonas cercanas a grandes concentraciones de centros de datos, mientras que un estudio del Programa de Derecho Ambiental y Energético de la Facultad de Derecho de Harvard concluyó que los consumidores están asumiendo parte de los costos de la infraestructura eléctrica necesaria para atender estas instalaciones.
Este escenario ha encendido alertas en la Casa Blanca, que reconoce que el encarecimiento de la energía podría representar una carga política para una administración que ha apostado por un desarrollo acelerado de los centros de datos como motor de innovación y crecimiento económico.
En ese contexto, y con la mirada puesta en las elecciones de noviembre, el Gobierno busca que algunas de las mayores tecnológicas del mundo se comprometan públicamente a un nuevo acuerdo que ordene la expansión de los centros de datos de IA y limite sus efectos negativos sobre las comunidades.
De acuerdo con el portal POLITICO, que cita a dos funcionarios de la administración bajo condición de anonimato, el pacto establecería compromisos para evitar aumentos en los precios de la electricidad residencial, no agotar los suministros de agua ni poner en riesgo la confiabilidad de la red, además de obligar a las empresas a asumir los costos de nueva infraestructura energética.
El acuerdo, aún no definitivo y planteado como voluntario, podría involucrar a OpenAI, Microsoft, Google, Amazon, Meta y otros desarrolladores de centros de datos, y sería uno de los esfuerzos más ambiciosos para moldear la huella de la infraestructura de IA sin recurrir a una regulación directa, en un momento en que reguladores y empresas eléctricas advierten que el crecimiento explosivo del sector podría saturar las redes y encarecer aún más el costo de vida.