Raúl Rocha Cantú, uno de los dueños del certamen Miss Universo, reconoció ante la Fiscalía General de la República (FGR) su participación en el contrabando de combustible proveniente de Guatemala, aunque precisó que sólo intervino en dos operaciones en las que se invirtió 4 mil 200 millones de pesos y obtuvo ganancias por al menos 1 mil 200 millones de pesos, de acuerdo con información publicada por el periódico Reforma.
La declaración del empresario se dio luego de que presentara un escrito de 15 puntos con el objetivo de obtener el beneficio del criterio de oportunidad y evitar la cárcel, lo que le permitiría convertirse en un «testigo protegido». No obstante, la FGR señaló que Rocha Cantú formaría parte de una red delincuencial encabezada por Jacobo Reyes León, alias “El Yaicob”, excandidato del actualmente extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD) a la alcaldía de San Martín de las Pirámides, Estado de México, así como por Daniel Roldán Morales, conocido como “El Inge”.
De acuerdo con Pemex, el mayor robo de combustible en el país se concentra en el Estado de México, Hidalgo y Guanajuato. A su vez, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, informó que en octubre pasado se presentaron más de 100 querellas relacionadas con huachicol, por un monto superior a los 16 mil millones de pesos.
Mediante su testimonio, Rocha Cantú rechazó haber participado en el tráfico de armas, aunque admitió que uno de los principales contrabandistas del grupo delictivo le ayudó a tramitar licencias de portación de armas para su personal de seguridad. El empresario, también expropietario del Casino Royale de Monterrey en donde murieron 52 personas en 2011 tras un ataque del crimen organizado, sostuvo que los verdaderos líderes de la organización son Reyes León y Roldán Morales.
Rocha Cantú afirmó que nunca señaló a los políticos o empresarios en su declaración y que se ubicó a sí mismo en un nivel inferior dentro de la jerarquía criminal. Mencionó también que, ante la insistencia de Reyes León para participar, aceptó únicamente realizar aportaciones económicas.
“Eso era lo que necesitaban para la compra de los combustibles”, le habría dicho “El Yaicob”, asegurándole que la inversión era segura y que recibiría intereses o un porcentaje de las ganancias.